Poesía

Tres poemas de Paulo Caffo

Paulo Caffo (Huánuco, 1987)

ECO DE LA NOCHE

escucho el eco de las altas ramas de la noche
como una música que inaugura el silencio de la lumbre
la noche no la música
la música no la noche
«ya deberíamos saber cómo es el destino» —me decías
cada quien escoge el luto de sus propias heridas
cada quien va borrando sus huellas de vuelo
irrepetibles
como un ciego extranjero en otro ciego
como un rostro en el límite deshabitado de otro rostro

escucho el eco de las altas ramas de la noche
como una música que inaugura el silencio de la vida

 

VESTIDA DE PÁJAROS

la mañana vestida viene de pájaros
y es la migración de su canto
como el ánfora que guarda de una muchacha su llanto

no habrá otras mañanas ni otros rostros
más que la frontera de la muerte en su muerte
que a otro lecho a su amado lleve en desventura

«vendrá otro amor» —se mentía
vendrán otros ojos           otros lirios como nunca
nunca el acecho anhelante de la primera e inquietante rozadura

la mañana viene vestida de pájaros
nunca como se tiende el sol en su algarabía
nunca como el viaje a los trópicos suicidas

 

EL OTOÑO Y LA MARIPOSA

gira el sol reciente como todas las mañanas
e irá con su vigor el girasol de casa en casa a
robar la ilusión de la lluvia que se entrega y canta

a veces como una mariposa amarilla y gallarda
libre para anunciar en el otoño su mayor nostalgia
donde todo beso se enciende y donde toda soledad se apaga

imitando lo que antaño el corazón defiende y calla
nada que temer que el tiempo fatigado no alcanza
escapa donde no se encuentre perdida la esperanza

 

paulo caffo. (amarilis, huánuco, 1987). estudió ingeniería de computación y sistemas. miembro asociado fundador y  tallerista en la asociación cultural «sembrando lectores. cosechando un mundo mejor» desde el 2013. ha publicado poemas en las revistas de arte y literatura canto general (lima), malón malón (argentina) y delirium tremens (lima), en los suplementos literarios librescritura y aspaviento (huánuco), en la antología poética 12 gramos (trujillo). obtuvo el primer puesto, en poesía, en el 2° concurso de poesía y cuento «premio diario ahora 2016», de la ciudad de huánuco. actualmente colabora en librescritura y reside en lima.

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Poesía

Tres poemas de Fredy León Tuya

Fredy León Tuya (Cátac, Áncash, 1988)

VOCES

A la «C.C.C», mi techo, en cualquier cielo.

                          CORTEJOS DEL FUEGO EN ESPUMOSO CAMPO

Pájaros míos donde cavo la muerte

Frío dorado de eléctricas chacras

Sombreros         nieve que desata nudos del icho

Bueyes de aire   atravesando la noche

Pájaros disecados del corazón

                           Negaron la herrumbre donde bruñía el quebranto

Lenguas             donde van a parar los caballos desollados del frío

Fósiles en el sueño de mis hombros

                                                                    Plato fúnebre de cuchillos del amanecer

Lagos de tiempo     donde humean serpientes

Oscuras             quimeras desfigurando las caras niñas del día

                           Negaron los secos dioses mutilados de la carne

Míos son los espasmos inasibles del amor

Enjambre de ceniza que cuece mi lengua

Voces interminables

Las oigo   arder en la música

En el luto perfumado de la última Puya

Las que oirás escribir

Cuando haya muerto.

 

 

FÉRETROS

EL RUISEÑOR NO HA SOÑADO SONIDO LISONJEROS
En su cola hierven los carruseles del amanecer

Cruces y más cruces atraviesan senderos de herida
El bosque níveo del pensamiento

Me hablan cartílagos prohibidos del lenguaje
Habitan las telarañas de la palabra

Holocaustos en mitad de la noche
Racimo invisible de cuervos apolillados

Han venido a regar escarabajos
En vergeles de belleza

He visto desmembrarse la transparencia
En el embrión oscuro de los juzgados

 

 

AZAR PODRIDO

LAVANDA DE TIEMPO ATRAVIESA MIS PÁRPADOS

Efímeros retazos, líquidos enfermos
Oquedades para habitar el suicidio
Lluvias para lavar el duelo
Pensé en el hambre que estornudan las calles

En los pasos sin huella, en la fiebre sin frente

En mi cuerpo inventando ruinas
En cartílagos enfermos de luz

Cuánta carne vivaz

Se apaga. Se apaga de repente

Cuánto hielo en el seno de la Muerte

Mi

Estómago

Lleno de hambre
devora la Felicidad.

 

 

Fredy León Tuya (Cátac, 1988) Nació en el distrito de Cátac, provincia de Recuay, región Áncash. Realizó estudios de Comunicación Lingüística y Literatura en la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo de Áncash, donde es fundador e integrante del Grupo Literario “Los hijos del orden”. Ha publicado la plaqueta Crepitario I (2014) y Crepitario III (2016). Obtuvo el tercer lugar en el Concurso Nacional de Cuento Breve “Ciudad de Marka” 2015. Fue finalista del Concurso de Cuento Killa 2016. Finalista del Concurso de Poesía Antenor Samaniego 2017. Actualmente ejerce la docencia en el colegio Trilce.

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Artículos, Lucerna N° 11

El genio salvaje de Emily Brontë. A 200 años de su nacimiento (Lucerna N° 11)

[Extracto del artículo «El genio salvaje de Emily Brontë. A 200 años de su nacimiento» (Lucerna N° 11) (Noviembre 2018)]

Por: Ana Lucía Campoblanco

La figura de Emily Brontë ha sido mitificada a lo largo de los dos siglos de su existencia. Desde ser considerada un ícono de la literatura inglesa clásica, una de las famosas hermanas Brontë, un genio atormentado, hasta un espíritu libre en comunión con la naturaleza; su vida familiar e íntima ha sido psicoanalizada, compadecida y demonizada. En verdad, su existencia y su hogar fueron extraños para la época y lo siguen siendo hoy en día.

Emily fue la quinta de los seis hijos de Patrick Brontë y Maria Branwell. Nació un 30 de julio de 1818 en un pueblo remoto de West Yorkshire, en Haworth. Después de la muerte de su madre, cuando Emily tenía tres años, su tía Elizabeth Branwell se mudó con la familia y se dedicó a impartir a los niños, junto con Patrick, una educación conservadora y religiosa basada en el orden, el método y la limpieza doméstica, además del desprecio por las carnes rojas.

Para divertirse, los hermanos inventaron mundos imaginarios, dibujando mapas y escribiendo historias. Charlotte y su hermano Branwell crearon el reino de Angria; Emily, la isla separatista de Gondal con su hermana menor Anne. “Los sueños me cercaron desde los asoleados tiempos de la niñez despreocupada”, dice en un poema. Y en otro: “¡Qué sombría se pone la noche! Sopla el viento de Gondal…”. El viento de Gondal es el viento de Wuthering Heights, que puede percibirse en toda su creación literaria.

Tanto ella como sus hermanas Charlotte y Anne publicaron sus obras bajo seudónimos masculinos para lograr que sus historias sean leídas. La primera edición de Wuthering Heights fue publicada bajo el nombre de Ellis Bell, en 1847. Emily murió un año más tarde a la edad de 30, solo unos meses después de su hermano Branwell, así que nunca supo del alcance de la fama que logró con su primera y única novela.

[…]

Ana Lucía Campoblanco Beingolea (Lima, 1993). Licenciada de la especialidad de Lingüística y Literatura de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Realizó estudios de literatura inglesa en la Universidad de Kent, Inglaterra. Dedicó su tesis de licenciatura a la novela La ciudad de las bestias, de Isabel Allende. Actualmente colabora con el Centro Andino de Promoción e Investigación para la Vida, editorial dedicada a producir libros infantiles para niños en extrema pobreza.

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Artículos, Lucerna N° 11

Westphalen como «autor» de Las Moradas: unidad y pluralidad de una revista (Lucerna N° 11)

[Extracto del artículo «Westphalen como «autor» de Las Moradas: unidad y pluralidad de una revista» (Lucerna N° 11) (Noviembre 2018)]

Por: Julio Isla Jiménez

Cuando una revista mantiene un interés tan vivo más de medio siglo después de su publicación, no solo es válido sino también necesario indagar por las razones de su vigencia. Es el caso de Las Moradas. Revista de las Artes y las Letras, que Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001) dirigió entre 1947 y 1949, cuya creciente estima parece desafiar el habitual destino de las publicaciones periódicas, cuyo carácter coyuntural parece condenarlas al olvido. Si estamos de acuerdo en que los objetos estéticos son los que mejor superan la prueba del tiempo, es válido preguntarse si en la concepción y elaboración de Las Moradas confluyeron algunos factores que la dotaron de un determinado estatuto artístico que nos permite hablar de ella como de una obra de arte en la misma medida en que lo hacemos, por ejemplo, de un poema o una novela.

Sin embargo, apenas empezamos a hacernos estas preguntas tropezamos con algunos obstáculos que parecen infranqueables. El primero de ellos es el hecho insoslayable de que una revista es, por definición, una empresa colectiva a la que es difícil atribuirle una autoría individual. Una revista, por otro lado, está compuesta de un conjunto de textos autónomos de la más diversa índole que no necesariamente guardan unidad entre sí, mientras que una obra artística o literaria, por más heterogéneas que sean sus partes, constituye una unidad autónoma e indivisible. Para salvar estas dificultades y contradicciones es necesario analizar si en la concepción y elaboración de una revista se afrontan los mismos problemas y antinomias que concurren en todo proceso creativo individual y si, por ello, es posible hablar de ella como de una obra de arte.

[…]

Julio Isla Jiménez (Lima, 1980). Magíster en Literatura Hispanoamericana por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha colaborado en el Diccionario histórico de la traducción en Hispanoamérica, publicado en España, y elaborado estudios introductorios de Manfredo de Lord Byron y Antonio y Cleopatra de William Shakespeare. Ha publicado la pieza teatral El sueño de Noé (2015). Dirige el sello Alastor Editores.

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Lucerna No. 10, Poesía

Tres poemas de Navale Quiroz Cano (Lucerna N°10)

Navale Quiroz Cano (Apurímac, 1980)

Venimos del océano

Tengo un acuario, me levanto temprano para ver nadar a su único pez dorado,
para acariciarlo lo veo sacudirse y le apunto con el dedo como señalando al sol.
Todos los días crece y sacude su rostro en el vidrio que nos separa,
Yo, una completa imperfecta y él aún perfecto incompleto;
levanta su nado desde el fondo hasta hacerme una mueca.
Los dos nos sabemos en nuestras peceras.
Él me alimenta
mientras rocío migajas de pan sobre el agua.

 

Décimo planeta

Veo como marchan a la batalla de los doce planetas
Y tú ¿por qué me sostienes a la tierra?
Alguien cose los destinos del mundo con hilos de la vía láctea.

Dicen las trompetas que el cielo ya no existe,
sólo estamos tú y yo envueltos en polvo.

Quizá se haga la luz si abro los ojos
si hago un chasquido con los dedos
si estrello este par de piernas en las rocas
ellas no cuentan, si te tengo en mi ombligo.

Entre tanto frota mis manos que hace frío
sopla en mi nariz y abraza mi cintura
respira conmigo que viene la danza del parto.

Se han perdido todos los calendarios
no hay más libros, ni historia
sólo orquesta Dios
silba su viento estelar
sobre la nueva constelación de un nuevo planeta
en nuestro abrazo.

 

Horas

Parte el navío a la una
el calendario dice ser un día del año pasado
en mi abrazo dan las dos
se oye el océano completo en tu pecho,
unas redes han atrapado tu corazón que marca las tres.

Las orillas me dicen que no hay olas hoy
me aferro más a tu abrazo siendo las cuatro
los botones en la proa se abren con las aguas
y avanzan,
como los pasos que das
cuando no hay puerto
a las cinco avanzas, cruzas,
viajas con el sol,
y te vas dando las seis.

 

Navale Quiroz Cano (Apurímac, 1980). Comunicadora Social, egresada de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica. Magíster en Docencia Universitaria por la Universidad Alas Peruanas donde es catedrática. También tiene estudios de maestría en Comunicación Social y Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Vive en Ica desde los cinco años. Entre sus publicaciones están Algo de cierto, antología de poesía iqueña (Lustra, 2007), Nohombre, (Colección Piedra/Sangre, Lustra, 2008), Ondinas. El espíritu del agua (Ushuaia Ediciones, España, 2011) y Siembra de espirales (Alastor Editores, 2019). Además sus textos han sido publicados en revistas nacionales e internacionales. Ha participado en numerosos festivales de poesía.

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Lucerna No. 10, Poesía

Tres poemas de Micaela Paredes (Lucerna N°10)

Micaela Paredes Barraza (Santiago de Chile, 1993)

Micaela Paredes Barraza

NOCHE ADENTRO

Escucho una estampida de pájaros nocturnos,
el eco que repiten las piedras sin memoria.
Las hojas empozadas se sueñan en su rama
mientras las aguas callan el curso de las horas.

Solo he vivido un día y todo ha sido noche.

Herida de ceniza mi frente aún espera.
Oscuras mariposas en mis manos escampan.
Sus alas rotas cargan la errancia de otro entonces,
las esquirlas de un tiempo que en ofrenda se alza.

Vivir es soñar días sabiendo que es de noche.

 

VÍA

Caminas bajo un cielo que arde y llama.
Todo hoy es lejanía y cada paso
es tránsito al comienzo de otro fin.

Con tanta muerte a cuestas se consuma
la hora, condensada en un presente
erguido sobre tumbas de memoria.

La estrella que devana noche y día
te arrastra y tú, obediente, vuelto barro
recorres el camino de la sangre.

Las piedras todas lloran en silencio:
testigos indulgentes que en tu marcha
la voluntad del polvo ven cumplirse.

La tierra anochecida espera abierta
y todos tus finales hoy convergen
para iniciar el último comienzo.

 

FÁBULA DEL SILENCIO

Solo la noche sabe cuánta noche
cría un cuerpo atizado por la pena.
Los dos ojos vaciados buscan cielo
a la espera de un nombre y solo el eco
de su voz y del llanto de las horas
ven arder sin memoria entre la sombra.

La luz del día solo engendra sombra
y no es más que el augurio de la noche.
Sin nombre ni concierto van las horas.
Desierta es la humedad cuando la pena
no encuentra ya su origen, cuando el eco
nacido del olvido inunda el cielo.

Si toda claridad viene del cielo
y solo somos cuerpos dando sombra;
si somos solo el eco de otro eco
y nuestras aguas siempre están de noche
llorando sin saber de quién la pena
ni a dónde el cauce lento de las horas

¿a qué seguir llenando instantes, horas,
y con la voz quebrada hablar al cielo
para que extinga el rayo de esta pena
si el cielo se ha tornado un mar de sombra
y no es más que el reflejo de otra noche,
la noche en que Dios quiso oír su eco?

Quizás fuera más fácil, siendo eco,
dejar de preguntar por qué las horas
laceran en silencio día y noche
la verdad que creímos en el cielo…
Y ser en el abrazo de la sombra
y darse en el oficio de la pena.

Dios hizo a semejanza de su pena
la voz del hombre: las palabras eco
son del llanto vertido entre la sombra,
alzado para dar nombre a las horas.
No existen las distancias en el cielo:
sin tiempo todo empieza hacia la noche.

Quizás las horas muertas en la sombra
un día el cielo abran con su eco.
Y tanta noche nos valdrá la pena.

 

Micaela Paredes Barraza (Santiago, 1993). Licenciada en Letras Hispánicas PUC. Publicó su primer libro de poemas, Nocturnal, en 2017, por Cerrojo Ediciones, Chile. Ha recibido reconocimiento en diversos concursos, entre ellos el primer lugar en el Concurso Literario UC, mención poesía, en 2014 y 2015, y una mención honrosa en el Premio Roberto Bolaño, categoría poesía, Ministerio de Cultura de Chile, 2014. Algunos de sus poemas se han publicado en revistas de creación en Chile, España, Venezuela y Perú. Este año comenzará sus estudios en el Máster de Escritura Creativa en NYU.

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Lucerna No. 8

«Cuando César Moro se volvió César Moro». Una carta del poeta en edición facsimilar (Lucerna N°8)

En la octava edición de Lucerna publicamos, por primera vez de manera facsimilar, una carta poco conocida del poeta César Moro dirigida a su hermano Carlos Quizpez Asín. La carta viene precedida de una introducción de la investigadora Rosa Ostos, especialista en la obra del poeta, titulada «Cuando César Moro se volvió César Moro», puesto que se trata de la carta, tantas veces citada, en la cual el poeta habla de la elección de su nombre de artista, de las razones que lo llevaron a elegirlo y del lugar del que lo sacó, un libro de Ramón Gómez de la Serna. Como señala Rosa Ostos en su texto de presentación: «Más que un pseudónimo, en el caso de Moro, el nuevo nombre parece obedecer a una necesidad que atraviesa punzantemente su existencia, y responde a los imperativos de una identidad en fuga que huye de sí misma para rehacerse en un proceso de renuncias, destrucciones y renacimientos» (p. 37). Se trata, en suma, de una carta crucial para el conocimiento de la biografía del poeta.

 

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Lucerna N° 11, Traducciones

Debajo de tanto cielo: cinco prosas de Cecília Meireles (Lucerna N°11)

En la sección de traducciones de Lucerna N°11 se incluyen cinco extensas prosas poéticas de la poeta brasileña Cecília Meireles (1901-1964), que dan testimonio de la profundidad de su pensamiento poético y la riqueza de su inventiva lírica. Compartimos el fragmento inicial de «La esperanza deshabitada». La selección, traducción y presentación de estas prosas ha sido realizada por el traductor Manuel Barrós.

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Lucerna N° 11, Poesía

Tres poemas de Thalia Tumes (Lucerna N°11)

Thalia Tumes (Cañete, 1992)

Miguel Ángel

Tus manos
son propias como las de pocos.
Muy aparte de ser musicales,
tienen las rayitas de la palma perfectamente dibujadas
y se puede armar tres rompecabezas al mismo tiempo.

Tu interior
es una algarabía rabiosa,
con uñas diáfanas pero adversas.
Se arma la riña entre adalid y soldados de chaquetas verdes;
pero tu palabra ya no es muda e inofensiva.

Ahora
Abraza mis manos
Atraviesa el olvido
tal vez esta noche no es nada
solo un pájaro que canta en un lenguaje extranjero
nadie lo reconoce
corre como el río
sufre como yo

Tal vez son tus ojos
o el silencio que grita
adiós para siempre.

 

Las falsas promesas

Tengo una vida que es pensada
una mente que es nuestro lugar de afecto

Coartada suficiente
para secar mis ojos oceánicos todas las mañanas,
enfriar estas ganas incendiarias,
observar la torpeza de mi cuerpo,
abrazar la torpeza de tu recuerdo

Con estos versos curo cuidadosamente mi corazón de repuesto

¿Quién eres tú
capaz de llevarme a las alturas en una mesa vacía?

¿por qué demora el tiempo
de tus promesas de madrugada?

¿oyes cómo mi poema va hacia ti
porque de ti yo vengo?

 

A Blanca Varela

Lo he dejado todo

Sí, Blanca
Todo

mis piernas debajo de la cama
mis oídos encima de la cama
mis ojos en el plato de sopa
mi nariz en la maceta
mis manos al lado de la lámpara
mi espalda en el parqué
mis labios en las sábanas
mis cabellos en la botella
mi cama, mi casa
mi árbol
mi memoria
todo
pero me voy lejos
muy lejos
hasta en contra de mis ganas

la libertad abrasadora del hedonista.
Repito.

 

 

Thalia Tumes (Cañete, 1992). Publicista. Participó en Poesía Femenina Río Luna (2010), Arte Poética (2011), Muestra Poética Territorio Huarco (2012), Boca del Río (2018). Ganadora de los Juegos Florales de la Universidad San Martín de Porres (2011, 2012 y 2013). Finalista en el Festival de Poesía de Lima (2018).

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Lucerna N° 11, Traducciones

Poemas de Cantos de pérdida y predilección de Hilda Hilst (Lucerna N° 11)

En la sección de traducciones del undécimo número de Lucerna, incluimos una selección del libro Cantos de pérdida y predilección de la poeta brasileña Hilda Hilst (1930-2004). La selección, traducción e introducción estuvieron a cargo de la narradora y traductora Miluska Benavides. Compartimos uno de los poemas traducidos. Los restantes pueden ser leídos en nuestra edición impresa.

XIX

Cuerpo de carne
sobre un cuerpo de agua.
Suéñame a mí
contigo desplegada
sobre este cuerpo de río.
Guárdame
soledad y nombre
y vive el trayecto
de lo que corre
jamás llegando al fin.

Guarda esta tarde
y repón sobre las aguas
tus navíos. Piensa en mí.
Inmensa, iluminada
gran cuerpo de agua
gran río
olvidado de llagas y ahogados.

Piénsame río.
Lavado y calentado por tu carne.

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