Lucerna N° 12, Poesía, Traducciones

Schullatein: la poesía temprana de W. G. Sebald (Lucerna N° 12)

Schullatein: la poesía temprana de W. G. Sebald. Traducción y presentación de Sara Martínez Navarro

[Extractos del texto de presentación]

«La aclamada y compleja obra de W. G. Sebald (1944-2001) sigue motivando, dieciocho años después de su muerte, la aparición de numerosos estudios críticos que se aproximan a ella desde diferentes puntos de vista. Así, al precursor volumen de McCulloh Understanding W.G. Sebald, publicado solo dos años después de la prematura muerte del escritor alemán, se han ido sumando importantes aportaciones como la de Anne Fuchs en 2004 o la compilación de artículos en torno a diferentes aspectos de su obra realizada por Denham (et al.) en 2006. La inmensa mayoría de estas aproximaciones tienen como objeto el análisis de la narrativa de Sebald, pero son muy pocos los estudios que se han ocupado de su poesía.

[…]

Los poemas de “Schullatein” se encuentran en el W.G. Sebald Archive, en el Deutsches Literaturarchiv de Marbach, junto con otras dos colecciones de poemas: “Über das Land un das Wasser”, que da nombre a la antología publicada en 2008, y “Das vorvergange Jahr”. La selección de los textos traducidos se basa en la edición alemana de 2008 y se ha respetado la puntuación del original, así como el uso de las mayúsculas y minúsculas.»

 

Sara Martínez Navarro (Cartagena, España, 1981). Sus poemas han sido publicados en revistas en español, inglés y alemán. Ha recibido varios premios de poesía, siendo los más recientes la Primera Mención de Honor del premio Letras de Iberoamérica 2019 y el Premio Nacional de Esdrújula Ediciones. Su quinto poemario Feliz solo en las ruinas se publicará a finales de este año. Como traductora de poesía ha publicado traducciones del griego clásico, del latín, del griego moderno, del inglés y del alemán. Es co-editora fundadora de las revistas de poesía América Invertida (EEUU) y Cadaverso (España). Enseña griego y latín y actualmente reside en Nueva York.

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Lucerna N° 12, Traducciones

Cuatro fragmentos de Errantes de Olga Tokarczuk (Lucerna N° 12)

Cuatro fragmentos de Errantes de Olga Tokarczuk. Traducción y presentación de Miluska Benavides

[Extractos del texto de presentación]

«El Premio Nobel de 2018 —entregado este año— se otorgó a la escritora polaca Olga Tokarczuk (Sulechów, 1962) como parte de la consolidación internacional de su obra. En Polonia, su obra ya contaba con respaldo de lectores y crítica; en habla inglesa, ganó circulación por la premiación de Bieguni (Errantes) con el Man Booker de 2018 que compartió con su traductora al inglés, Jennifer Croft. En español, Siruela, con la visión con la que antes tradujera a la Nobel Herta Müller, publicó Sobre los huesos de los muertos (2001), traducción de Abel Murcia, y en Lumen apareció Un lugar llamado Antaño (2001) traducido por Ester Rabasco y Bogumila Wyrzykowska. Anagrama encargó la traducción de Errantes a Agata Orzeszek, de inminente aparición.

[…]

Esta breve selección combina ficción y ensayos-tipo que son el tenor del libro. Para su traducción he seguido la versión en inglés de Flights (Bieguni), de Jennifer Croft (Fitzcarraldo Editions, 2017), que he cotejado con la versión en francés de Grazyna Erhard (Noir sur Blanc, 2014). «Aquí estoy» abre la novela y se emparenta con «Świebodzin» en que ambas prosas apelan al recuerdo primordial y las sensaciones. «Wikipedia» expone la necesidad/imposibilidad de adentrarse a través del lenguaje a lo indecible, y la carta de Joséphine Soliman es la voz de una historia invisible».

 

Miluska Benavides (Lima, 1986). Narradora y traductora. Ha publicado la traducción de Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud (Biblioteca Abraham Valdelomar, 2012), el estudio Naturaleza de la prosa de José María Eguren (Academia Peruana de la Lengua, 2017) y el libro de cuentos La caza espiritual (Celacanto, 2015). Es doctora en literatura latinoamericana por la Universidad de Colorado Boulder y docente de la carrera de Traducción e Interpretación Profesional de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

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Lucerna N° 12, Reseñas

Reseña de Ensayos y poesías de Manuel González Prada

Ensayos y poesías
Manuel González Prada
(Edición de Isabelle Tauzin-Castellanos)
Ediciones Cátedra
Año: 2019
Páginas: 563

Por: Julio Isla Jiménez

En 1908, en una velada de homenaje a González Prada (1844-1918) por la publicación de Horas de lucha, Glicerio Tassara, editor del folleto que reunió los discursos leídos aquella noche, comentó: «se [ha] hecho profundo silencio alrededor de este hermoso libro de propaganda y ataque, que condena y suscita. Pero ese mismo silencio es la mejor corroboración de las acusaciones de Prada; es la aprobación tácita que los cobardes y delincuentes acuerdan a su libro». ¿No podría decirse otro tanto del manto de silencio que, desde los sectores oficiales, parece haberse tendido sobre la obra y figura del autor de Pájinas libres en el año del centenario de su muerte? Y es que ¿con qué otra cosa que el silencio podría el poder intentar responder a aquel que fue su más tenaz acusador? Un silencio que, afortunadamente, no fue total, pues no faltaron homenajes, exposiciones y publicaciones que recordaron la vigencia de su obra.

Una de las publicaciones que vino a compensar este silencio, se dio un año después del centenario de su muerte, este 2019. Se trata de Ensayos y poesías, una amplia antología de su obra en prosa y verso, editada por la peruanista francesa Isabelle Tauzin-Castellanos, y publicada en la colección Letras Hispánicas de la editorial Cátedra. Antes de ponderar las virtudes de esta edición, es necesario hacer un breve recuento de las ediciones de sus obras publicadas fuera del Perú. Esta historia editorial empieza precisamente en el extranjero, con la publicación de Pájinas libres (1894) en París. De hecho, casi la totalidad de su obra inédita, en verso y prosa, se publicó de manera póstuma fuera del país, ya sea en Chile, Argentina, México o, nuevamente, en Francia. En el caso de España, a diferencia de otros países que se mostraron más receptivos con sus escritos, son contadas las ediciones de sus obras. De los ensayos, la segunda edición de Pájinas libres se publicó en Madrid, en 1915, la segunda de Anarquía en Barcelona, en 1938; de la poesía, una edición de Baladas peruanas se publicó en Sevilla, en 2009. España parece haber sido un destino esquivo a la recepción de sus obras, algo que podría deberse a su enérgico –y en ocasiones virulento– llamado a liberar la literatura peruana de toda influencia española. Sea como fuere, esta nueva edición, en uno de los sellos españoles de mayor alcance y prestigio en el mundo de habla hispana, viene a llenar este vacío editorial.

La edición de Isabelle Tauzin, una de las más renombradas estudiosas de González Prada, a quien debemos algunas ediciones de sus obras como Textos inéditos (2001), Baladas (2004) y Ensayos (1885-1916) (2009), se caracteriza por su gran rigor filológico. La sección de ensayos empieza con «Grau» que, además de ser uno de los más notables de la historia de la literatura peruana, marca el inicio de la vida pública de Prada, y concluye con el artículo «La Anarquía» de 1916. Para la fijación de los textos de los ensayos de Pájinas libres, toma en cuenta las numerosas correcciones, supresiones, añadidos y apostillas que el propio González Prada, insatisfecho con la primera edición francesa, realizó de forma manuscrita en un ejemplar de esta y que fueron incorporadas por Luis Alberto Sánchez en su edición de 1946. Esto se puede apreciar con más nitidez en «Notas acerca del idioma», en cuyas notas a pie de página la editora da cuenta de las anotaciones marginales, apostillas y supresiones manuscritas realizadas por el autor. Para ilustrar lo intensa que fue la refundición de este texto, se incluye la reproducción facsimilar de una de sus páginas, llena de tachaduras. Similar acercamiento se da en los demás libros de ensayos.
En cuanto a la poesía, la obra poética mejor representada en esta selección son las Baladas peruanas con 17 de ellas, sin contar las 6 de tema diverso. Un acierto, pues para muchos estudiosos de la poesía de González Prada, entre ellos Américo Ferrari, las baladas constituyen la parcela de su obra poética que mejor ha resistido el paso del tiempo. El establecimiento de los textos poéticos no cede en rigor al de los ensayísticos. Para fijar, por ejemplo, el de las cuatro letrillas seleccionadas, la editora ha cotejado la primera edición publicada por Sánchez en 1975 con los cuadernos manuscritos de MGP en la Biblioteca Nacional, presentando algunas variantes realizadas a lápiz por Prada.

Además del rigor filológico, otras virtudes de esta edición son su minucioso prólogo, bibliografía selecta y, algo que caracteriza a las ediciones de Cátedra, una nutrida provisión de notas a pie de página, 530, que gracias a su pertinencia no sobrecargan el texto y, por el contrario, ofrecen al lector un caudal de información acerca de libros, autores y personajes que el paso del tiempo puede haber convertido en lejanos o extraños para un lector contemporáneo. En suma, con la inclusión de González Prada en la colección Letras Hispánicas de la editorial Cátedra, no solo se compensa el relativo silencio con que se acogió el centenario de su muerte, sino que se hace justicia a uno de los autores que inició la modernidad en las letras peruanas, precisamente en el país que durante tanto tiempo le fue editorialmente esquivo, con una edición ejemplar a la altura de su obra. Aunque Prada se hubiera sentido muy a gusto con el silencio oficial, sus lectores y admiradores no podemos dejar de celebrar una edición como esta.

 

Julio Isla Jiménez (Lima, 1980). Magíster en Literatura Hispanoamericana por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha colaborado en el Diccionario histórico de la traducción en Hispanoamérica, publicado en España, y elaborado estudios introductorios de Manfredo de Lord Byron y Antonio y Cleopatra de William Shakespeare. Ha publicado la pieza teatral El sueño de Noé (2015). Dirige el sello Alastor Editores.

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Lucerna N° 12, Reseñas

Reseña de Resina de Richard Parra (Lucerna N° 12)

RESINA
Richard Parra
Seix Barral
Año: 2019
Páginas: 183

Por: Miluska Benavides

Con la publicación de la novela Los niños muertos (2016), que recibió una atención seria tanto de crítica en España y Perú, y en especial por la atención de los lectores, la obra del escritor peruano Richard Parra (1976) se consolida por un universo y cuestiones propios. A diferencia del grueso de narrativa peruana contemporánea que tiende a la monologización, a una perspectiva normalizada y normalizante, Los niños muertos aspira a la creación de una versión polifónica, una ambición no ajena a la tradición de la narrativa moderna peruana. Así, la violencia fundante de Lima, los vínculos entre esta gigantesca urbe con otras zonas, hitos y periodos de la historia del país, se tejen en los libros de Parra bajo la forma de un continuum de voces. En su primer libro, Contemplación del abismo (2010) se delinean preocupaciones de una literatura que revela la razón colonial que anima nuestra sociabilidad, como los cuentos del libro que crean un puente entre la colonia y décadas de violencia política. Asimismo, las voces alternan para contar historias propias, y/o las de otros; voces cotidianas que aparecen como revés de la razón, la insanía, las motivaciones de la infamia, que, como bien sabía Borges, sabe a triunfo heroico tantas veces. Aparecidos en 2014, La pasión de Enrique Lynch y Necrofucker dramatizan el revés de la ley para mostrar el núcleo humano. Hago énfasis en el verbo dramatizar porque en la narrativa de Parra la oralidad cumple la función de hacer los personajes y el relato; no solo se presenta textos que se “fingen orales”, sino se registra con soltura los ecos y capas de la ciudad como voces. Este rasgo es característico de su obra, así como la atomización de experiencias o unidades en fragmentos; usos de una imaginación escénica que compone sus ficciones, y que se ha convertido en molde textual en los cuentos de su último libro, Resina (2019).

El vértigo de Resina se impone por sobre las esperanzas de los habitantes de este mundo, visión de una “demolición” —tal como señalaba con acierto sobre su obra la escritora española Marta Sanz. No pocas veces lo que se denomina una obra son versiones/variaciones de un mismo motivo o una sola obsesión, y en el caso de Parra, vemos que sus obsesiones son las modalidades de la infamia, la inquina humana acompañada de lo lúdico y carnavalesco —en su sentido de ser el “revés”—; posiciones en que nos encontramos a diario, y senderos por los que transitamos. A diferencia de Contemplación…, en que se trataba de un primer libro donde se presentan múltiples posibilidades narrativas, Resina consolida una estructura “atomizada” de los relatos. El motivo resina es el hilo conductor de cuentos compuestos por momentos o historias que parecen haber sido suturadas: cada relato comprende retazos, fragmentos y hasta despojos, tanto a nivel de composición como de trama. No hay lugar para el reciclaje ni la redención. En Resina es posible suceder en un vértigo de las circunstancias y la violencia cuyo único cese ocurre en el golpe de la muerte, como les sucede a los protagonistas de “Chevy del 64” o “En el río culebra” que encuentran un cauce en la violencia, que es junto con la muerte, una de las grandes presencias del libro, el cese de la existencia. Este es un recurso de Resina que hace posible el cierre de los relatos y corta el flujo de la violencia, sin que este procedimiento sostenga la ilusión de que la violencia pueda extinguirse. Incluso los momentos más hilarantes del libro se pueden asociar a la acción de recomponer o suturar, como en “Royal Burger” en que su protagonista recompone una noche—y su cuerpo— después de una larga conversación y posterior caída por una borrachera, o las voces de las narradoras de “Camposanto” y “Maz Nah” que atan sus voces a recuerdos —casi biografías—y a sus deseos; personajes que parecen experimentar no una sino muchas vidas. Estos relatos reportan el genio de la improvisación y particularidad de nuestra modernidad; articulan una sucesión de voces, opiniones, juicios, reclamos, errores de sujetos puestos en jaque. La respuesta del escritor dista de imponer una sola lógica o acomodar “lo desacomodado”, su función es mutar en una caja de resonancia de la ciudad a la que —salvo el último cine joven— poco se acostumbra a escuchar; porque estas voces pueden —a oyente distraído o poco acostumbrado a su vértigo y sus habitantes— sonar como chirrido en el espíritu. Por ello quien quiera buscar lo hoy bello-inútil —celebrada prosa del belleletrismo nacional— deberá buscar por otro lado. Quien abra Resina olvídese al confort de los cristianos relatos de reconciliación, o las edificantes sagas y recuerdos de héroes familiares. Parra ha traído de vuelta a la narrativa peruana lo que se esconde del ornamento y el optimismo Marca Perú; sus libros liberan los murmullos acallados de la violencia, los secretos que se susurran en las familias, el caos que ha definido nuestra experiencia nacional, las risas y entramados de las reuniones familiares y de amigos y enemigos, y conversaciones en la soledad, de a dos o grupales, en las esquinas pocos iluminadas, en la penumbra y en la soledad, en sobriedad, alucinación o borrachera; los deseos y sueños que nos han prohibido recordar en voz alta.

 

Miluska Benavides (Lima, 1986). Narradora y traductora. Ha publicado la traducción de Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud (Biblioteca Abraham Valdelomar, 2012), el estudio Naturaleza de la prosa de José María Eguren (Academia Peruana de la Lengua, 2017) y el libro de cuentos La caza espiritual (Celacanto, 2015). Es doctora en literatura latinoamericana por la Universidad de Colorado Boulder y docente de la carrera de Traducción e Interpretación Profesional de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

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Lucerna N° 12, Traducciones

«Vertumnus», un poema de Joseph Brodsky (Lucerna N° 12)

«Vertumnus», un poema de Joseph Brodsky. Traducción y presentación de José Miguel Herbozo

[Extracto del texto de presentación]

«La obra de Joseph Brodsky (Leningrado 1940-New York 1996) forma parte de dos de los cánones literarios más robustos del planeta: el ruso y el norteamericano. Galardonado con el premio Nobel en 1987, y nombrado Poeta Laureado de los Estados Unidos entre 1991 y 1992, Brodsky tuvo una carrera marcada por periodos de extrema dificultad y tranquilidad. Tras abandonar la educación pública a los 15 años, aprender por propia cuenta polaco e inglés, y servir por año y medio en un campo de concentración, Brodsky se exilia en 1972 a los Estados Unidos.

[…]

La concesión del premio Nobel en 1987 cierra un ciclo de rumores sobre su posible atribución que se iniciaron esa misma década, cuando el poeta ya había consolidado una obra en lengua inglesa, se encontraba establecido en Nueva York y era un nombre mayor en dos cánones literarios distintos. Una mañana de fines de enero de 1996, Brodsky es encontrado muerto por su esposa en su estudio, en el que se había recluido a trabajar la noche anterior. “Vertumnus” forma parte de So Forth, publicado ese mismo año.»

 

[Inicio del poema]

Vertumnus

En recuerdo de Giovanni Buttafava

I

Te encontré por primera vez en latitudes que dirías extranjeras.
Tus pies nunca desordenaron la gravilla; tu fama, sin embargo, había llegado a regiones
donde usualmente imaginan el fruto sin cáscara.
Arrodillada buscaste entre la nieve: blanca, además desnuda
en compañía de árboles deshojados de una sola rama,
en tu condición parcial de experta
en bajas temperaturas. “Deidad romana”
anunciaba un cartel bastante borroso,
y para mí eras una deidad, pues sabías
mucho más del pasado que yo (el futuro
para mí en esos días tenía poca importancia).
Por otra parte, mejillas de manzana y cabello
ondulado, podrías bien haber sido mi compañera; y aunque no sabías una palabra
del dialecto local, de cualquier forma llegamos a hablar.
Primero hablaba yo. Algo sobre Pomona,
nuestros torpes ríos sin sentido, el obstinado y fétido clima,
la ausencia de vegetales y dinero, lecciones esquivas
sobre las cosas, pensaba, debía estar entre tus preferencias
y si no en su esencia, en su tono compartido
de lamento. Poco a poco (el lamento es la lengua
universal de todos; en el principio
hubo un “auch” o un “ay”) comenzaste a responder: a pestañear,
a parpadear, a fruncir tu ceja; luego la parte baja de tu rostro
como que se derritió, y tus labios comenzaron a moverse.
“Vertumnus”, dijiste finalmente. “Me llamo Vertumnus”.

 

 

José Miguel Herbozo (Lima, 1984). Estudió Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es doctor en literatura latinoamericana por University of Colorado-Boulder y profesor visitante en Colorado College. Ha publicado la plaqueta Acto de Rito (2003) y los poemarios Catedral (2005), Los ríos en invierno (Premio Nacional PUCP de Poesía, 2007), El fin de todas las cosas (2014) y Las ilusiones (2019).

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Editoriales, Lucerna N° 12

Editorial de Lucerna N° 12

Los esfuerzos por crear una literatura realmente original, independiente y relevante se ven cada día más amenazados por la omnipresencia de monopolios editoriales que tienden a homogeneizar la creación y a invisibilizar toda voz que no encaje en sus parámetros comerciales. Si estamos de acuerdo con que los monopolios de los servicios de salud y otros servicios básicos son perniciosos, porque la falta de libre competencia deja al usuario a merced de las corporaciones; si, peor aún, en muchos países se encuentran prohibidos por ley, ¿por qué aceptamos tan pasivamente la omnímoda presencia de monopolios editoriales? ¿Por qué en el campo literario la falta de libre competencia y de pluralidad sí tiene que ser tolerada? ¿O es que la literatura se ha vuelto algo tan irrelevante que su futuro podemos dejarlo tranquilamente en manos de ejecutivos para quienes no es sino un factor más en el cálculo de sus ganancias anuales? Para quienes todavía creemos que la literatura es un acto de creación artística y vital, irreductible a cifras y proyecciones, ningún monopolio editorial puede ser algo sano, ni tenemos que resignarnos a él como inevitable.

Como revista literaria, si queremos tomar en serio nuestro papel de editores y difusores de creación literaria, debemos resistir al poder homogeneizador de los monopolios editoriales, y ello no solo es posible: es necesario y urgente si queremos preservar la diversidad literaria de nuestro país. Para lograrlo debemos empezar por considerar nuestros actos de creación como actos de resistencia. Y no nos referimos únicamente a resistir los múltiples condicionamientos que amenazan cualquier proceso creativo, sino a una resistencia que es constitutiva al acto de crear. El filósofo italiano Giorgio Agamben señala que todo auténtico proceso creativo se encuentra «suspendido entre dos impulsos contradictorios: impulso y resistencia, inspiración y crítica. Y esta contradicción recorre todo acto poético, desde el momento en que ya el hábito contradice de alguna forma la inspiración […] que por definición no puede ser dominada por el hábito». Agamben llama a esta resistencia inherente al acto de creación la «poética de la inoperosidad», que consiste en la desactivación de las funciones utilitarias de las acciones humanas para liberar a quien las realiza de cualquier determinación o destino biológico o social y ponerlo en disposición de realizar todas las posibilidades que se le abren. Agamben ve a la poesía como «el modelo por excelencia de la operación que consiste en volver inoperosas todas las obras humanas», pues es «una operación en el lenguaje que desactiva […] las funciones comunicativas e informativas para abrirlas a un nuevo, posible uso». Un ejemplo del potencial liberador del que es capaz la inoperosidad de la poesía lo encontramos en los infinitos caminos que Trilce abrió para la lengua española, al no agotarse en la mera praxis poética, ni limitar esta al campo que le ofrecían la lengua y la poesía de su tiempo. Un acto de creación que se lanza a la exploración de lo desconocido como hizo Trilce en su momento –y lo sigue haciendo hoy–, siempre será algo irreductible, inasimilable, a cualquier intento de estandarización.

Frente a la presencia totalizadora de los monopolios editoriales, es necesario mantener intacto todo el potencial de inoperosidad de la creación poética y literaria para rescatarlos de su mecanización y de la producción en serie dictada por imperativos comerciales extrartísticos. Al negarnos a que el paso de la potencia al acto sea mero trámite, la creación no se fosiliza en hábito, el ser humano no se reduce a simple productor, ni, por lo tanto, sus creaciones a meras mercancías. Por paradójico que pueda parecer, solo cuando el artista conserva su impotencia y su resistencia a crear, mantiene su autonomía e integridad artísticas y ya no pesan sobre él los mandatos de ninguna ideología de la productividad. Resistámonos, pues, a crear, editar y publicar bajo la lógica impersonal de los actuales monopolios editoriales y liberemos para nosotros y para los demás, las infinitas posibilidades de la creación humana.

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Lucerna N° 12, Poesía

Porque te han muerto. Dos poemas de César Calvo a Javier Heraud

[En la sección de rescate literario de Lucerna N°12, reproducimos de manera facsimilar dos poemas de César Calvo dedicados a Javier Heraud, uno de ellos inédito hasta esta edición. El rescate y la presentación están a cargo de Manuel Barrós, estudioso de la obra de Calvo.]

[Extracto del texto de presentación]

[…]

Para César Calvo (Lima, 1940), gran amigo de Javier, su muerte fue más que un dolor pasajero: se erigió como una pregunta intermitente que hizo acto de presencia en distintos momentos de su producción artística. César fue una de las personas más cercanas a Javier y compartió con él importantes experiencias de vida: recitales y caminatas con amigos en común; el entusiasmo por la Revolución Cubana y por el ELN; el primer puesto en el concurso Poeta Joven del Perú de 1960 y un poemario al alimón, Escrito a dos voces (1961). Por eso, como ejemplo es muy elocuente la emotiva honestidad con la que César compuso y grabó para su amigo la canción “Para un gorrión caído”, que pertenece a Poemas y canciones (1967). Con esa misma desnudez, pero a muy poco de la muerte de Javier, los dos poemas que aquí se dan a conocer registran las primeras manifestaciones del mismo pesar.

Estos dos poemas, fechados en 1963, muestran dos momentos del duelo de César por la muerte de Javier. El primero, en verso y de mayo mismo, se presenta como una letanía marcada por la intensidad del lenguaje. En parte por la proximidad de la noticia. En parte por la urgencia con la que la escritura documenta un primer y doloroso desahogo. A su vez, el segundo poema —en prosa— muestra una laboriosa calma y la estoica quietud de quien rememora al amigo asesinado. Al estar fechado en agosto, es significativo que presente una serenidad que contrasta con el primer poema. Y en conjunto, ambos dejan entrever el estilo de Calvo a los veintitrés años: entre otros rasgos, el relieve personal de lenguaje, la influencia de Vallejo, los sentimientos del tiempo y de la justicia social.

[…]

Manuel Barrós (Lima, 1993). Sociólogo, traductor, investigador y editor. Se licenció en sociología por la Pontificia Universidad Católica del Perú con la tesis La trayectoria artística de Perú Negro: la historia, el teatro y lo afroperuano en su periodo fundacional (1969-1975). Desde 2016, es coeditor de la revista literaria Diente de león. Ha participado en eventos académicos y literarios en Argentina, Brasil y Chile. Ha publicado la traducción Doce nocturnos de Holanda (Ediciones Andesgraund, 2016) de la poeta brasileña Cecília Meireles en Santiago de Chile.

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