Lucerna N°14, Reseñas

Reseña de Apacheta de Lourdes Aparición (Lucerna N°14)

Reseña de Apacheta en Lucerna 14 por Sheridan Medina

Reseña publicada en Lucerna N°14

Hipatia Ediciones
Año: 2021
Páginas: 86

Por: Sheridan Medina Cabrera

Acostumbradas a conocer nuestra historia, los dramas trascendentales de la vida, los grandes relatos épicos desde la perspectiva masculina, y a través de su palabra, entender nuestra existencia y participación en la esfera pública como mujeres ha sido un ejercicio que hemos reclamado profesar, particularmente en el oficio literario. Para nosotras, la palabra ha sido un campo de batalla. Las poéticas migrantes representativas del siglo XX como la de César Vallejo, José María Arguedas, Leoncio Bueno, entre otros, presentan diversas épicas de la migración en las que el hombre es el protagonista. A partir de su subjetividad, se registran y poetizan los éxodos migratorios más relevantes de nuestra historia, aquella que denominamos “poesía migrante”. Con la entrada de miradas críticas que atienden la existencia de las mujeres como sujetas históricas, se ha llamado la atención sobre su rol en los diversos procesos sociales y, en el caso de los estudios literarios, sobre la caracterización de su voz poética y su representación en la literatura. En este contexto, surge Apacheta (2021) de Lourdes Aparición (Apurímac, 1993). Dividido en tres partes, “Mujer”, “Tierra” y “Altar”, el poemario explora la enunciación de un discurso migrante construido según la mirada, subjetividad y lenguaje de una mujer migrante e hija de migrantes.

Como la apacheta, ese montículo de piedras que se erige a la mitad de los caminos para agradecer y pedir protección a la Pachamama, este libro es un conjunto de memorias y vivencias relatadas desde el yo, pero también desde una voz coral y colectiva. Es el registro del tránsito de la viajera por el camino de la historia de su comunidad, de sus ancestros y ancestras, particularmente de sus mujeres. En Apacheta, la mirada migrante se desliza entre la experiencia colectiva y la vivencia personal, entre la memoria histórica de su comunidad y la memoria familiar. El ayer y el hoy, el campo y la urbe se articulan a partir de una retórica que contrasta sus diferencias y las emplaza en la experiencia migrante de una mujer que da testimonio de su propia migración, pero enuncia también, a través de su voz, la de sus antecesoras: “[…] ustedes mujeres / que bajan de todos los cerros / de todas las quebradas / de las ciudades en escombros / escuchen / mujeres tejedoras de sueños ajenos / artistas anónimas de las ciudades silenciosas […] escuchen también / a las otras mujeres / no es ocho de marzo / no es catorce de febrero / pero escuchen / hoy estamos / como en 1955 / rotas” (14).

Existen dos aspectos que remarcar en Apacheta, su carácter épico migrante y la voz de la mujer como protagonista del periplo. Respecto al carácter épico y la tradición en la que se inserta, la poesía migrante aborda el fenómeno migracional como un proceso histórico reivindicativo en que el protagonista, tradicionalmente hombre, emprende una travesía de la cual es el héroe. Este periplo se caracteriza constantemente como parte de un designio divino, pues corresponde a una cosmovisión mesiánica en la que el retorno del orden prehispánico es inexorable. El mito del Inkarri se alude en estos textos para profesar la vuelta de un orden perdido, que el éxodo migratorio andino repondrá tarde o temprano. En Apacheta se aborda esta representación mítica de la migración no solo a partir de la intertextualidad con el mito, como en el poema “Nuestro rostro” o “Hemos dejado a los Apus durmiendo”, sino también desde la metatextualidad con la tradición de la poesía migrante andina, referida en los epígrafes de Arguedas y Leoncio Bueno. Se trata de un vívido testimonio de la profecía migrante, así como de una poética que se articula sobre los pilares de una tradición literaria ya existente, según la cual se construye el discurso de los y las nuevas sujetas migrantes: “Nuestro rostro está extenuado / los ríos profundos han recorrido / por muchos años / el interior de este tronco / de este país / que niega mi nombre / calla nuestra voz / y nos voltea la cara. / He querido contarles / que tengo un gran deseo: / en algún momento / nos tocará movernos” (41-42).

El migrar es un fenómeno que se desarrolla en la esfera pública. Su liderazgo responde a roles de género, como el de proveedor, protector y autoridad, asignados tradicionalmente a los hombres, por lo que las narrativas migrantes parten de un lugar de enunciación común: el masculino. Ello significa que la migración, como experiencia y fenómeno, se representa en las poéticas migrantes de acuerdo con la subjetividad del hombre. Por lo tanto, estos discursos se configuran a través de un lenguaje predominantemente masculino. En ese absoluto discurso masculino, se invisibilizan otras épicas, como las de las mujeres, quienes participan en la migración desde su propia subjetividad y lenguaje. Apacheta representa estas épicas silenciadas por omisión, por el peso de estar atribuidas a lo privado, espacio que no es concebido como lugar de hazañas, acción e historia. Se cuestiona, además, lo público, y se presenta la inserción paulatina y particular de las mujeres migrantes a este espacio. En poemas como “Manos de campesina”, “Como en mil novecientos cincuenta y cinco”, “Descalzas sentimos la vida”, se advierte el lado B de la épica migrante, aquella ejecutada por las mujeres, evidenciando que no solo han sido sujetas sociales de la historia del país, sino también el sostén de sus grandes transformaciones.

Sheridan Medina Cabrera es licenciada en Literatura por la Universidad Nacional Federico Villarreal y magistra en Educación por la Universidad San Ignacio de Loyola. Cuenta con estudios concluidos de posgrado en Literatura con mención en Literatura Peruana y Latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su campo de investigación comprende a la poesía peruana del siglo XX, particularmente las poéticas migrantes andinas, la literatura escrita por mujeres, así como las poéticas latinoamericanas que reflexionan en torno a la insuficiencia del carácter representativo del lenguaje.

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Lucerna N°14, Poesía

Tres poemas de Paola Dávalos (Lucerna N°14)

ARDID

No importan los motivos de retorno
si no cómo la profundidad
deshace
aquí no hay señal ni ruta para encontrarme
solo
salir muriendo.

Dolor cautivo
tu corteza desfigura límites:

mimetizar con la noche parecía sublime
caer desnuda sobre los autos
un mal cálculo de atracción
ser absorbida por el vacío de los edificios

cualquier indicio vital

Pulir la muerte del cuerpo
convertirlo en joya
y su brillo
es obra hamparte de los caídos.

La sangre
rebalsa
muros de piel
revelando su caudalosa
huida.

Derrotado el juicio
alejada de toda orilla
nado
y no alcanzo a distinguir
el lenguaje. Esa voz, precipicio
o sus manos
atrapándome.

Quiero verte
el último día del año.
Nuestro encuentro.
Te deseo como poema que pudo ser
extraordinario
pero mi falta de talento
no sedujo a nadie,
ni evitó que el desespero
atacara.

Ardid-a
arena consumada
& ceniza.

SIMA

Dentro de mi cuerpo
hay otro
rocoso de altos precipicios
por debajo hay más
aquí donde entraño

feroz
ausente
mi sibila
se deforma
frente
al cristal
soy

enseño los colmillos
y ella muerde
quién es la bestia
rehén de espejismos

invoco al aire, a las flores
poséanme
de música y rocío
déjenme respirar
sus raíces, hojas
pétalos
deseo protegerlas
del polvo
las ensucia,
agravian las plagas
las quiero salvas, de colores fuertes

muerte
niña perpetua
tú sabes soltar las rejas
encarnizar
no me basta el instinto
ni las revelaciones
míticas

devuélveme a la tierra que es mi carne

AURORA

Es necesario enterrar el cuerpo
cubrir con las tres primeras horas
de luto

y sobre él

el más pesado hierro
brazo siniestro
empuña en dirección
a la cumbre
expandiéndose
bruma
visión de caldera
pan
vino es esta
carne
dermis
zigzaguea

los guardianes de caza
sobrevolarán
para darte encuentro y asunción

testigo

delira
en afán de anhelo
la nueva flama
sustrae savia
todo espectro que amenace
contagiar su agonía

escucharás
el augurio del ave

Salve olla de Era

Paola Dávalos (Lima, 1991) es poeta y gestora cultural. Fue coorganizadora del colectivo “La Huaca es poesía”2020-2021. Miembro y fundadora de los grupos artísticos:  Verbo Húmedo (poesía erótica en escena) 2019-2020, Gugú Dadá (poesía y música) 2017. Ha publicado poemas en revistas y antologías: Volteando al Siglo 25 poetas peruanos (Casa de las Américas, 2020), Versos desde el encierro (FCE Perú, 2020), Aislados (Dendro, 2020), Al Filo del Sol (1era. antología poética en braille del Perú) Golem Editores (2019). Ha participado en distintos recitales, homenajes y eventos de poesía.

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Lucerna N°14, Poesía

Tres poemas de Gabriela Atencio (Lucerna N°14)

Amaru

Cuando pienso en Fitzcarrald y en sus mercenarios,
cuando pienso que esos genocidas eran hombres
me dan ganas de nacionalizarme culebra

César Calvo, Las Tres Mitades de Ino Moxo

Viendo encarnarse repetidamente
la Historia de América en una sucesión
de éxodos y ríos escarlatas
desearía jamás haber aprendido
la lengua de Fitzcarraldo

Ah tú y yo sólo hemos aprendido
una canción de destierro
y la lengua de exilio sorberá el caldo
de nuestros hijos desmemoriados

Pero no huyas de esta máscara
que ahorca cual serpiente
y dice llamarse castellano abrázala
hasta volver cenizas los maderos
del autoproclamado amor

Vuelve en cualquier forma
jaguar hoja demonio
vuelve en cualquier sexo
vuelve incluso sin sexo
pero vuelve

No me dejes solo conspirando con la imagen
de los desaparecidos
cuando ya no soy más
que un cuervo blanco
hurgando en la memoria

Microeconomías

Los pasos de mi madre rondan ajenos
por las famélicas estancias
donde pastorean estoicos rebaños
con su inflamable marsupio

La llegada de un hermano reconfigura
las dimensiones de las hostias
y por más que amanse masas míseras
siempre hallará tras las puertas del horno
el pastel que nunca leuda

He aprisionado el flujo de la Historia
y el quid de la existencia he visto
a los corderos morderse de sus paradigmas
y a mi madre atesorar con incertidumbre
el germen del Hombre
pero sobre todo
ofrendarnos amorosamente
la plusvalía de un hogar hecho de migajas

Y al ver a los animalitos que criamos
proliferar leudar vivir
sin importar el final certero
nos vi luchando hambrientos
sabiendo que nuestro destino probablemente
era caer malheridos sobre las manos limpias
del Mercado

Pero aún mi madre de pasos inflamados
se levanta
en búsqueda de la canasta familiar
censa las cifras de exponenciales trayectorias
regresa a casa a veces sola
con su corazón indivisible en mano
y lágrimas que aún no le son arrebatadas
por la inflación

Y aunque desconozca a Malthus
Smith o Keynes
o qué trocha conduzca a Wall Street
sabe que a diario nacen seres hambrientos sin pan
sospecha que juega a los dados
un tendero de manos invisibles
desconfía de la libre economía del miedo
y claro que sabe de martes jueves diciembres negros
¿y por qué no?
grandes depresiones

Kawai O’o

Ah, tú y yo habitamos en una tierra difusa, con grietas
tan profundas que impiden el encuentro.

Diamela Eltit, El infarto del alma

Cuanto pueden las aves es desnudar
nuestros empobrecidos alcázares
del amor con su lírica de siglos
y secretamente avisarme
si en tus ojos han vuelto a asomarse
los peces de la primavera

Porque arañando el aire
me digiere este duelo imposible deshojando
mis plumas más concupiscentes garganta
que reclama tus alas del tiempo

Qué elegancia tienen las aves
para disimular su fantasma en celo
levantando alcázares enramados
lustrando sus colores brillantes
que llaman a la muerte

Cada vez que los peces y las aves
te pierden el rastro arrullo mis ansias
con el canto de pájaros extintos

¿Cuántas veces el amor me habrá encontrado
caminando solo sobre las arcas del diluvio?
¡Cuántas veces habré perdido el tiempo
haciendo del amor un estandarte de espaldas
a los animales!

Gabriela Atencio (Lima, 1994). Egresada de la Facultad de Ciencias y Filosofía de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Fue finalista en el VII Concurso Nacional de Poesía Scriptura para Mujeres (2020) y en el III Premio Internacional de Poesía Joven Francisco Ruiz Udiel (2021).

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Lucerna N°14, Sumarios

Sumario de Lucerna N°14 (Marzo 2022)

Lucerna 14 sumario

Sumario del decimocuarto número de la revista literaria Lucerna. En la sección de crítica, artículos sobre la poesía de Manuel Moreno Jimeno, el teatro de Carlos Germán Amézaga, la narrativa de Mónica Ojeda; ensayos sobre el cine de Kenji Mizoguchi y la música de John Cage. En la sección de traducción, poemas de Herta Müller, Joy Harjo, Guy Goffette y Guilhermino César. En la sección de creación, poesía, cuento y teatro de autores y autoras peruanos y extranjeros. En la sección de reseñas, comentarios de libros recientes. Finalmente, en la sección de arte, una acuarela de una artista peruana.

SUMARIO DE LUCERNA N°14

CRÍTICA
Manuel Moreno Jimeno: una simbiosis liminal con la poesía
4  Jhonny Pacheco Quispe

Sofia Perowskaia, de Carlos Germán Amézaga: la incursión peruana en la literatura del extremismo político
10  Julio Isla Jiménez

Espejos ominosos: los usos y efectos siniestros del doble en Mandíbula de Mónica Ojeda
17  Diana Hidalgo Delgado

El cine de preguerra de Kenji Mizoguchi: la moga (chica moderna) en Elegía de Osaka
22  Talía Vidal Fernández

John Cage: a la escucha del silencio
28  Alejandra Borea

TRADUCCIÓN
Poemas-collage de Herta Müller
35  Traducción y presentación de Nicolas López-Pérez

«La última canción»: un recorrido por la poesía temprana de Joy Harjo
40  Traducción y presentación de José Miguel Herbozo

«Un poco de oro en el lodo», poemas de Guy Goffette
46  Traducción de Coralie Pressacco de la Luz

Cinco poemas de Guilhermino César
52  Traducción y presentación de Marco Campos

CREACIÓN

POESÍA
Poemas inéditos
56  Silvia Eugenia Castillero

Poemas
59  Ana Varela Tafur

Poemas
60  Gabriela Atencio

Poemas
62  María Dayana Fraile

Poemas
64  Sharon Rodríguez

Poemas
66  Paola Dávalos

Poemas
69  Noraya Ccoyure Tito

Poemas
70  Karla Gil Espinoza

Poemas
72  Lorena Champy

Poemas
74  Mariela Paredes

Poemas
76  Alejandra Borea

CUENTO
Comunión
78  Mariangela Ugarelli

TEATRO
Música en su adentro. Adaptación teatral de Diamantes y pedernales, de José María Arguedas
80  Julio Isla Jiménez

LIBROS
89  Kauneus (La belleza) de Roxana Crisólogo (José Miguel Herbozo)
90  Híbridos de Somnia e In de Mariela Paredes (Julio Isla Jiménez)
91  Apacheta de Lourdes Aparición (Sheridan Medina Cabrera)
92  Los desnudos de Antonio Lucas (Paulo Caffo)
93  La vida de las marionetas de Fiorella Moreno (Jhonny Pacheco Quispe)
94 
Arpa de wamani / Harpa de Wamani de Óscar Colchado (Sergio Luján Sandoval)

ARTE
95  Todas las vidas. Acuarela de Irene Bendezú

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Lucerna N°14, Poesía

Tres poemas de Mariela Paredes (Lucerna N°14)

Mariela Paredes (Huaraz, 1993)

Mariela Paredes WEB - ok   

Voy sin luz

Mi reflejo comete vidas no conocidas

Les atribuye

Un centro

Un dialecto inmoral

Frases invertidas

Queriendo colonizar

 

Equilibrio

 

Vientos revanchistas

 

Compuestos con mi atrevimiento

Y el inescrupuloso corazón mío

Los árboles me sacuden de lado a lado

Y el aire es mío                                                       siempre fue mío

 

 

Visible

Me doy un poco cuenta

De aquello

Y de lo otro

De lo que sucede en mí

 

Visibilidad predilecta

 

Cuando las antenas

Están mal colocadas

Y el ruido establece una

Mejor proyección

O

Cuando mis músculos explotan

Sobre el monte

Obscuro aventurero

Imbuido de algunos

Conflictos rudos

En

Medio del cielo

Degradado

Continúo

Con las venas cavas

Extasiadas y

Sigilosas

 

Documento blanco

Un documento blanco me espera
Se sienta a mi lado
Arrulla mi mano
Hace temblar mi pecho
Subo esa escalera que prohíbe
La velada del ruiseñor
Sigo escalando
Y se me aletarga la impresión en
Cada grada, en
            Cada aliento, en
                        Cada filtro que agradece que me marche
Ese romance mío crece
Dejando mi mano revelarse
Trágicamente
Trágicamente
Ese romance mío
Fue tráfico
Hoy en su niebla
                           festejo

 

Mariela Paredes (Huaraz, 1993). Publicó sus primeros poemas en Las Poetas (Lima, 2020). En mayo de 2021 publicó su primer poemario Híbridos de Somnia e In.

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Artículos, Lucerna N°13

Poéticas de la desaparición: necroescrituras y violencia en Antígona González (Lucerna N°13)

Sara Uribe en Lucerna N°13 WEB

[Extracto del artículo «Poéticas de la desaparición: necroescrituras y violencia en Antígona González», publicado en Lucerna N°13 (Diciembre 2020)]

Por: Rocío del Águila Gracey

¿Cómo se debe pensar la violencia en México? ¿Qué papel cumple el estado y el crimen organizado en la corrupción, muerte y desapariciones? Al respecto, se señala que “México es un país en el que han muerto, dependiendo de las fuentes, entre 60 y 80 mil ciudadanos en circunstancias de violencia extrema durante los años de un sexenio al que pocos dudan en denominar como el de la guerra calderonista” (Rivera Garza 18). Esto demuestra que la situación de precariedad e inseguridad de la “guerra contra el narco” ha traído resultados nefastos para los ciudadanos y ha reformulado la concepción de estado-nación.

Bourdieu sostiene que el estado construye la realidad social mediante el ordenamiento y la imposición de categorías de percepción que se incorporan en la estructura mental como formas universales de lo que se entiende por estado-nación, armonía y agentes de seguridad (168). Esta definición permite concebir al estado como un instrumento de integración social; no obstante, ¿qué ocurre cuando esta integración se basa en la imposición de la violencia y el terror en la población?

A continuación, me gustaría proponer el uso de la poesía como herramienta política y de consumo del discurso hegemónico que internaliza la violencia. Jacques Rancière sostiene, en The politics of Literature, que existe una conexión entre política –como práctica colectiva– y literatura –como práctica del arte de escribir–. Los seres políticos poseen la palabra para definir qué es lo justo y qué es lo injusto; mientras que los escritores producen significado y utilizan las palabras para construir un mundo común.

De esta forma, se propone una nueva relación entre el acto de hablar, el mundo que se configura y la significación de las palabras, en cuanto la literatura se convierte en una máquina “for self-interpretation and for the re-poetization of life, capable of converting all the rubbish of ordinary life into poetic bodies and signs of history” (Rancière 29).

A partir de estas ideas, propongo que la poesía funciona como un régimen de significado que permite interpretar el mundo y transformarlo a partir de las mismas prácticas de la violencia que se observan. La labor poética funciona tanto de manera política como literaria para cuestionar el discurso hegemónico que utiliza la violencia para condicionar a los hablantes y a los ciudadanos.

Del mismo modo, quisiera contrastar [¿o conectar?] esta función política y literaria con el concepto de desapropiación propuesto por Cristina Rivera Garza. Las indagaciones de la autora rondan las preguntas “¿Qué significa escribir hoy en ese contexto [de violencia]? ¿Qué tipo de retos enfrenta el ejercicio de la escritura en un medio donde la precariedad del trabajo y la muerte horrísona constituyen la materia de todos los días? ¿Cuáles son los diálogos estéticos y éticos a los que nos avienta el hecho de escribir, literalmente, rodeados de muertos?” (Rivera Garza 19).

[…]

[Las notas a pie de página han sido omitidas para facilitar la lectura en línea]

Rocío del Águila Gracey (Lima, 1988). Estudiante de doctorado del programa de Culturas Latinoamericanas, Ibéricas y Latinas en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Es magíster en Estudios Hispánicos por la Universidad de Illinois en Chicago. Ha publicado los libros de poemas La falsa piel que me habita (Hipocampo editores, 2013) e Infinito (Hipocampo editores, 2015).

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Lucerna N°13, Reseñas

Reseña de Ejercicios contra el Alzheimer, de Virginia Benavides (Lucerna N°13)

Reseña de Ejercicios contra el Alzheimer de Virginia Benavides, publicada en Lucerna N°13

Publicado el año pasado, Ejercicios contra el Alzheimer es un libro de poemas en prosa que se acerca a la pérdida de las facultades como la experiencia decisiva de la condición humana. Lejos del afán de distinción que prolifera en mucha literatura reciente, y transforma la enfermedad en capital simbólico, este libro se acerca al Alzheimer para mostrar, en sus derivas imaginativas, sentencias y visiones, que la mímesis del deterioro del cuerpo sigue siendo, en tiempos de giro subjetivo y neoliberalismo, la única posibilidad para la anagnórisis. Asuntos mayores definen una ambiciosa pero bien ejecutada incursión en el azar, caótica solo en su apuesta por la estética de asociación libre que define la poesía en prosa de fines del siglo XIX e inicios del XX en tradiciones literarias distintas a la española y que tienen una primera versión local en los Motivos de Eguren, que Benavides moderniza según sus intereses, produciendo fragmentos narrativos, visuales, rítmicos y reflexivos en sus poemas.

Aunque el libro se compone de dos secciones —una no titulada que lo abre, y una segunda, titulada “Desciertos”, que lo cierra—, Ejercicios contra el Alzheimer es un libro cohesivamente existencial, que parece fundado en la convicción de que la corporalidad es la experiencia humana más decisiva. Lejos de alguna aspiración de logocentrismo desde la carne o poética de la erotización del cuerpo, los poemas de este libro recrean cómo los actos, y más concretamente su materialidad, preceden toda labor del lenguaje. Tras el enfoque en los actos, los poemas parecen desmontar el malentendido que reviste de sentido común la separación entre experiencia del cuerpo y experiencia de la mente. En ese sentido, la apuesta simultánea por el estar y ser (18) de los poemas de Ejercicios recrean e indagan la relación entre cuerpo, dolor y existencia en afinidad con los esfuerzos de Eielson en Noche oscura del cuerpo y Sin título. Lejos de las poéticas metafísicas y posmodernas que definen a Eielson, Benavides elige otros recursos expresivos y otra lucidez en su conciencia del cuerpo para exponer la fragilidad de la coherencia que persigue el lenguaje: “El signo que resuena en esta lengua azul, en este aleteo mudo, en esta insonoridad no es más que el descifre de resanar una lengua agrietada. Si es que resanar significa un ancla. Si es que ancla es el roce de fondos que se evaporan apenas sonorizan.” Al producir sentido y ritmo a partir de repeticiones, el poema muestra cómo las experiencias psíquicas y la poesía son eventos antes que fines. En el segundo poema, el yo poético dista de reclamar superioridad ante su entorno, y recuerda más bien que la posibilidad de afirmar la primera persona es el fruto de la relación exocerebral que establece el cuerpo: “Viveros y árboles frutales, armonía de nado dorsal, son mi ayudamemoria. Soy el que estriba y recae en esta danza quieta… Zumba que zumba atrapo esta imagen y aspiro mi zumo para recordar” (16). Recuerdo, respiración, visión e imaginación son, en la estética de restitución del libro, funciones comunes a todos los mortales.

Siguiendo las claves anteriores, otros poemas notables de Ejercicios se ocupan de la dimensión germinal, material, de la maternidad (19), de formas varias del sinsentido y el absurdo, como la función social del lenguaje en las presentaciones de libros (21), el discurso y la experiencia de la belleza (22), la dimensión terapéutica y formal de la escritura (29), la relación entre el amor y las dificultades de la existencia (24), la abierta resistencia a definir el ser (25), o la experiencia de la patria (28) en el sentido del que se le quiera dotar. La simultaneidad entre asociación por metonimia entre dos motivos, objetos, recuerdos o imágenes es uno de los mecanismos de composición más recurrentes en las prosas del libro, como ocurre en el relato sobre los frutos caídos (26) o en el texto final de la primera parte (34), en el que la experiencia personal de la escritura materializa su opción por el no sentido y la resistencia a la definición.

De la resistencia al sentido y la certeza se ocupan los poemas de la sección “Descierto”, que comienza con dos paratextos —una declaración de principios y un epígrafe de Montalbetti que me pareció contrario a lo que encuentro en el libro— que reafirman la opción por la divagación y la muerte como rutas artísticas y vitales. Con la diferencia de que las prosas de esta sección son más breves que las de la primera parte, estos textos invitan a renunciar al sentido común y la emoción (38) para atender a los eventos más allá del ego. Ante la tensión entre razón y emoción, las prosas finales son renuncias a la sistematización de la experiencia y a la emoción del lector, para apostar por el asombro y la calma ante la finitud humana. Así, Ejercicios contra el Alzheimer es un libro cuya sencillez y belleza invitan a plantearse la experiencia de maneras distintas, así como a esperar nuevas entregas de su autora.

 

José Miguel Herbozo (Lima, 1984). Estudió Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es doctor en literatura latinoamericana por University of Colorado-Boulder y profesor visitante en Colorado College. Ha publicado la plaqueta Acto de Rito (2003) y los poemarios Catedral (2005), Los ríos en invierno (Premio Nacional PUCP de Poesía, 2007), El fin de todas las cosas (2014) y Las ilusiones (2019).

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Lucerna N°13, Traducciones

Cuatro poemas de Antonia Pozzi (Lucerna N°13)

Cuatro poemas de Antonia Pozzi. Traducción y presentación de América Merino. Publicación en Lucerna N°13

[Extracto del texto de presentación]

«Es innegable que Antonia Pozzi construye uno de los mayores aportes de la poesía italiana de la primera mitad del siglo XX, mediante el excepcional lirismo que se distingue transversalmente en su trabajo desplegado en un lapso de apenas 10 años y, aún así, consigue un efecto notable, llegando a ser elevada a la altura de la poesía de Ungaretti, según las palabras de Eugenio Montale, quien propicia la difusión de Parole, libro que reúne toda la obra poética de Antonia Pozzi, cuando decide realizar el prólogo de la tercera edición, publicada por Mondadori, posicionando el nombre de su autora en el medio literario europeo.

En cada uno de sus poemas, Antonia anotó la fecha y, a veces, la ciudad desde la que escribía, llevando una especie de “diario” a partir de estos breves textos: Io non devo scordare / che il cielo / fu in me (Yo no debo olvidar / que el cielo / estuvo en mí) nos dice Antonia en uno de sus poemas, tratando —quizás— de abandonar por un momento la idea de la temprana muerte que decretó para sí, pero, aunque su decisión fuera finalmente irrevocable, no existirá muerte posible para su Poesía.»

 

Acostarse

Ahora la blanda aniquilación
de nadar de espaldas,
con el sol en el rostro
—el cerebro penetrado de rojo
a través de los párpados cerrados—.
Esta tarde, sobre la cama, en la misma postura,
la cándida ensoñación
de beber,
dilatando las pupilas,
el alma blanca de la noche.

Santa Margherita, 19 de junio de 1929.

 

América Merino (Viña del Mar, Chile). Ha publicado la plaquette  Y serán las estrellas, selección y traducción de poemas de la escritora italiana Antonia Pozzi (Ediciones del Trueno, 2020) y el libro de poesía Fractales (Editorial Cuarto Propio, 2015). Cursó el programa de Literatura en el Istituto di Lingua e Cultura Italiana Galileo Galilei, en Florencia, Italia. Participó en el equipo de traducción y corrección de estilo del libro España mía, Portugal mío (2019), del poeta chino Huang Yazhou. Su trabajo poético ha sido destacado en eventos literarios tanto en Latinoamérica, como en Europa y Estados Unidos. Parte de su obra ha sido traducida al francés, inglés e italiano y ha obtenido numerosos reconocimientos, entre ellos, la Beca de Creación Literaria, otorgada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (2012) y la Mención de Honor en el Premio Nacional Juegos Literarios Gabriela Mistral (2008 y 2013).

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Poesía

Tres poemas de Erika Aquino

Erika Aquino (Piura, 1988)

     I.

La lluvia refleja la lluvia

              En mi cabeza están naciendo hidras

              ¿A quién cobijas, sino a un pedazo de color estéril?

Soy un tentáculo abrazándote las piernas

El tiempo ha caído al mar

Mi cama es un ovillo de cabellos cansados

De mi cabeza salen raíces hermosas

            Soy campo

de mí crece hiedra púbica

y de mi boca salen barcos de papel. 

 

Frente a los centauros del mar

mi piel resiste al silencio

Las olas golpean la tristeza de mi seno extirpado

Te miro Brausen:

                        Esta ciudad solivianta mis huesos

y no tengo más amor

que esta carne cayéndose a pedazos

 

 

TERCER LABERINTO O LA VOZ DE ANTÍGONA HABLÁNDOLE A ISMENA

 

     I.

En la ciudad han arrojado mi cuerpo

contra el polvo que arranca oscuros centauros

La noche es más lejana

ahora que duerme

en nuestros ojos de halcón marino

“Hemos perpetrado entonces un acto extraño”

Hemos sido testigos de la destrucción de las piedras

            a quienes se les demolía el llanto

            la nueva hierba de su vientre efebo

            el mosto sagrado del vino dulce

Y te pregunto

Si tú  /Ismena/  me oís

Si has muerto aquel laberinto

donde tu miedo era espeso y verde

Y se levanta mi furia

porque no encuentro mi cuerpo

en los anaqueles de la historia

Y el demos me pisotea la carne

dejándome las huellas de sus pies

Y también la memoria me hiere

¿Cómo engendrar este coro que llora y llora

                                                  Y no dice

                                                           Y no hace

                                                                       Y no vive?

¿Cómo amar a este dios irremisible para la tristeza y la justicia?

¿Cómo sanar los latidos de esta ciudad

y perpetrarla en mi piel

si el mundo es apenas un odio pequeño?

¿Me sentís acaso hermana?

¿Sentís el holocausto de esos muslos mutilados

por peces y corazones dilatados?

¿Sentís la caverna de la ley que me sobra en la piel

y se me sale de los poros como sudor impuro?

¿Sentís el miedo que se levanta

y se aleja y cabalga cual caballo herido?

¿Me oís /Ismena?

Y oís esa soledad que se me hace espejo

y me mutila los ovarios para no nacer

           

            ¿Qué vientos arden en tu espíritu /Antí-gona?

           ¿Qué dioses te han abandonado en este emporio delirante?

           ¿Qué fue de tu inocencia y de tus racimos dulces?

            Era otro sol el que apaciguaba las tormentas

            otro domingo que se vestía de demencia

            otro dios en las danzas de la razón

            Entonces

                                    NO ERA NADA

 

 

QUINTO LABERINTO O LA IRRUPCIÓN DE LOS SUEÑOS O TRANSFIGURACIÓN DE LA MUERTE

    

     I.

La hostia en la iglesia fue testigo de la tarde cayéndose en ruinas, de la gestación extraña y telúrica; entonces, la anulación crepitante del agujero negro, el holocausto terrible y espantoso donde nos vimos húmedos y desnudos .

Fue terrible nuestro éxodo a las grietas de la tierra. Nos colocamos allí presos de espanto. Y nuevamente el regreso al caos primordial.

Amé al barro con su noche infinita, nacieron tus ojos de mis costillas. Derrumbé mi andamiaje colosal esquizofrénico, el ruido metafórico, mi piel surrealista.

Y ahora esta lujuria que siento por ti, Artidoro, que no se quebranta ni se adolece  ni se entrega a los musgos de las horas tardías.

 

 

Erika Aquino Ordinola (Piura, 1988). Es magíster en Literatura por la Pontificia Universidad Católica del Perú y ganadora del primer puesto en los Juegos Florales de Poesía “Carlos Eduardo Zavela” (Chimbote 2009). Ha publicado en las revistas Plazuela Merino, Sietevientos, La poesía no tiene sexo, Lucerna, Caleidoscopio y la revista de la maestría en Literatura Hispanoamericana Espinela. Ha participado en diversos recitales en las ciudades de Piura, Chiclayo, Chimbote, Trujillo, Lima y París. Ha publicado su primer poemario Laberintos y transfiguraciones (2015), libro del que proceden estos poemas.

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Lucerna N°13, Poesía

Tres poemas de Rocío Fernández

Rocío Fernández (Cusco, 1988)

TRÍPTICO NOCHE

Es tu cuerpo una orquesta de necromancia
arquitectura en Sol sostenido
musical de mármol
en ti se hacen patria las migraciones de mi lengua.
Resuena todavía tu acento
que conocí en cada ternario
a espera de un país que no me conoce, pero me canta
Palosanto, oráculo del siglo
en otra era fuimos adoratorios,
amantes de volcánicas fauces
en un velo terrestre donde todo se sepulta.

Tus manos son un ejército de cítaras
en ellas la noche avanza (y me conduce) al mismo pub en que te vi nacer
bosques de brazos dibujan tu cara y borran tu cuerpo
se hizo humo la sacrosanta nave que nos condujo a tierra
la tristeza de no verte por el alcohol es una premonición del cuerpo antes del cuerpo
elevo la mirada
purasangre bailando la danza delirante de la vida

corto el circuito de la victimización

en tu espinazo cardiaco donde me llevas al taxi
y me siento a derribar el espejo retrovisor que mira al pasado
el conductor es un cetrino manso y mudo
mi control interno en modo automático
mi conductor interno un navegante ahogado por el tritón de tus cantos
mi mente se eleva a tus muslos, hijo de Herodes
Aries, te han puesto
de mí nacen ríos, caudales de serpentina
vómito por la ventana

–   Estamos al aire   –
–   FILM MUDO   –

vamos ahorcándonos la piel y la luna se hace astro mordiendo tus lunares
docentes en arrancarnos las plumas
cielo de alumbre
animal herido adicto al vértigo
cada cicatriz tuya es un pasaje a Urano
quebramos las esquinas del cuarto como al tarso
metatarso
de un soldado extranjero
bailando la danza de la muerte en la piel del ánima
confundidos en la oscuridad de su trance
introducción a la cosmogonía
a la boca abierta de la habitación que nos devora y conduce a la sala
te recuestas en muros hechos de espuma
bajo el hechizo de la gravedad
la materia es un obstáculo en caída libre
y queriendo desnudarnos del cuerpo
rodamos al vacío de la alfombra
adheridos a la tierra como imanes
aunque el verdadero abismo se encuentre hacia los cielos.

Supongo que te conduje a mi negrura
pero despertar y verte es un Ícaro en Caballococha
tu rostro me mira y es una luna diurna
pasajero en onda encantada
un ejército son tus falanges evangélicas dictándome el futuro
y de ti vendrán todos los truenos.

 

CIANOTIPIA

Piedra relámpago
es triste este observatorio
hilos de estrellas se acumulan en los números
fecha natal; abandono; primer beso;
tu rostro en la transparencia de un crematorio reluce
multitudes se asoman a tu estatua
tu piel verdosa, dura y cruel como un ángel se eleva:
–   no habrá otro momento para dibujarte   –
toco tus manos como teclas de un piano
tu rigidez sólo representa el sueño de quien ha vivido
y, vestido de negro como siempre
te entregan al sol de las brasas

Es una trampa el deseo
de despertar y volver a ti
mi cuerpo está derrotado
es un bulto ardiendo en off:

“ausentes están las pisadas de tus ojos
en un mar de concreto se esparce tu memoria
aplaudes a media noche deshilando telarañas
haciendo eléctrica la caída”

Una acuarela fue tu lúcida presencia
en los gemidos de la vida que nos narraba la esperanza
tus instintos, peligrosos aguijones,
demonio blanco en días de cacería,
tu cuerpo se dibuja de pie mientras te acercas a la puerta del horno
un movimiento metálico nos envuelve
el sonido de las brasas, melodía de las esferas
en ninguna página me enseñaron a comprenderte
y ahora te apolillas en la música de Saturno
verde, óseo,
perlado, plateado
te llevo como una maceta en el plexo
jaguar de tamarindo
todos tus días serán memoria.

 

VISIONES OF LA

Quincemil años de existencia
y cada vez peor.
Da vuelta a la historia,
tipifica la península
en la última tumba maya,
Spondylus
entre Tumbes y Guayaquil.
Robo ideas
papel de capellades
impresiones de Arguedas en balances sepia.
Robo versos, pero el poeta invita y desvirtúa
me invita a la mesa
y existe.
Dirán que es vertiginoso
pero robo versos de los aguardientes
esparcidos mientras se derrumba el Perú
y se hace dependiente
y Sucre decide fundar su propio reino
que será la médula del agua.

Robo laberintos de libertador
con los últimos días de Bolívar
que no pudo sobrevivir a América
a Sucre que llegando al Sur se desangra
a San Martín que no se desarticula
del puño español.

Robo la libertad de 200 años
que parece lejana pero aún repercute en casa
con una religión cristiana que se clava más hondo que un crucifijo.
Aun crees en el origen de la técnica del montage
mi estrategia es más sencilla que un cenicero
o enrollar tabaco en un billete de 20
Robo versos y servilletas
donde se escriben poemas de Benedetti
para sonarse la nariz
y en un país donde se permite el robo
pero no el llanto
prefiero entrometerme en las palabras
robar versos más que morir
y Cecilia, proveyéndonos de líneas blancas
en la taza del baño
sin perder la cordura
o la elegancia
o el propio poema que funciona de guardaespaldas
en un soñadero entrevistando a Valdelomar
o Vallejo tratando de pasar del opio al hachís
y el protagonista sale a la defensa
salen dos haces fúnebres en la generación del cuarenta
se encandilan las pesquisas
se acercan revelaciones en la noche
se conoce a mi abuelo
que apellidaba Diamante.

Robo versos,
corales familiarizados con el cristal.

Escribo el poema del mundo
y alguien me golpea el hombro,
simulo invisibilidad,
el cuerpo no pide
sino el cuerpo aficionado a la costumbre
la nariz en blanco
que suena en las reuniones
donde los baños son burdeles de crisálidas.
Quizás el mundo cambió por individualidades
y yo, que tengo las mañas del gallinazo
pero aprendí a sobrevivir como un cóndor
robo poemas como obras maestras
que continúan desde el río interesante
de tu luna oscura
y tu ropa cuando también estás oscuro
¿dónde está el párpado que da rueda a la noche?
y el fuego arde
como tus manos.
Lo sabía, pero antes disimulaba.
Ahora me ofrecen otra puerta
y he comprendido
que cuando llegas a la madurez
empiezas a envejecer.
Robo versos
y hago tratos
que se despegan de mí
pero vuelan conmigo.
Leo, eres el hacedor de todas las habitaciones.
Poeta, no busques mostrar
Sino estar preparado
Agradezco a los manzanos
pero guardo un secreto agrado
por las ciruelas.

 

Rocío Fernández Hurtado (Cusco, 1988). Psicóloga. Durante dos años forma parte del proyecto de experimentación sonora y poesía llamado Sociedad Peruana de Escape. Co-organizó el festival de Poesía Enero en la Palabra en los años 2014 y 2018. Sus poemas han sido publicados en plaquetas y revistas (Antología de Enero en la palabra 2014, 2015, 2018, Electrocardiograma, revista verboser). Poemarios publicados: Oceánide, Cortejo Fúnebre, Accidentes de tránsito, Visiones of LA.

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