Artículos, Lucerna N° 11

La poética teatral de Juan Ríos. Un acercamiento a La selva (Lucerna N°11)

[Extracto del estudio «La poética teatral de Juan Ríos. Un acercamiento a La selva» (Lucerna N°11) (Noviembre 2018)]

Por: Williams Ventura Vásquez

Durante las primeras décadas del siglo XX, los dramaturgos limeños no encontraron un ambiente propicio para satisfacer sus tentativas teatrales. El público, acostumbrado al espectáculo teatral del siglo XIX, fue indiferente al quehacer dramático de los poetas modernistas por resultar experimental en el manejo del lenguaje poético. Con excepción del rediseño del teatro costumbrista de Yerovi (La de cuatro mil), la inquietud del drama histórico de Chocano (Los conquistadores, 1906), la reconstrucción del pasado colonial de Mariátegui (Las tapadas, 1915), la tentativa simbolista de López Albújar (Desolación, 1917) y el drama pastoril de Valdelomar (Verdolaga, 1917) se mantuvieron relegados ante las otras obras de tendencia romántica, realista y naturalista.

La conciencia estética, en consonancia con las influencias europeas, se distancia de los enfoques tradicionales, la subjetividad, las expresiones del lenguaje, las técnicas y los procedimientos literarios. Se concibe, desde mediados de la década del veinte hasta los cuarenta, una línea expresiva vanguardista que intenta reflejar las profundidades de la psique humana, la incertidumbre del hombre y los problemas sociales. No obstante, el replanteamiento de las estéticas tradicionales no evidenció una notoria y fecunda asimilación teatral debido a la indiferencia del público frente a la exigencia interpretativa de la expresión dramática. Las obras, dirigidas a un cenáculo intelectual, dejaron al margen a la masa popular; pocas se representaron y otras se publicaron o quedaron inéditas al margen del imaginario colectivo como 13 Club (1929) de Luis Berninsone, Caperucita encarnada (1956) de J. Marrokín, y Ojo de gallo (1940) de César Moro.

El interés estilístico renovador demostró la capacidad multifacética del artista-poeta por asimilar técnicas en el ámbito dramático. De ese modo, a partir de 1940, se da importancia a la formación de actores, directores, escenógrafos y se fomenta la puesta en escena de piezas teatrales cuya técnica escénica refleje la tendencia de lo moderno. La renovación cultural y teatral se enlazó oportunamente con la intervención de la Asociación de Artistas Aficionados (1938) y la Escuela Nacional de Arte Escénico (1946); y el apoyo de compañías independientes (Histrión, Club de Teatro, entre otros). El alejamiento de los estándares tradicionales condujo a la implantación de una expresión revitalizadora, a la vez que el público asimiló las obras cuyo discurso poético se conjugaba con las nuevas posibilidades escénicas.

En efecto, el afianzamiento del teatro peruano gracias al fomento de la cultura teatral por parte del Estado, desde la década del 40 hasta mediados de los 60, incrementó el interés de los espectadores por el espectáculo y la preparación de los escritores quienes asimilaron técnicas modernas del teatro norteamericano y europeo. Percy Gibson, Juan Ríos, Roca Rey, Sebastián Salazar Bondy y Solari Swayne asumieron los modelos modernos del teatro con un sello auténtico y de superación. Sus obras dominaron el repertorio local con una dimensión teatral que se denominó “teatro poético”. Si bien encontramos ciertas características como la composición de una obra en tres o más actos, la temática de corte naturalista que demuestra un conflicto entre el hombre y su realidad social, política y telúrica; el acercamiento a la tendencia universalista y la técnica experimental e innovación temática, las piezas estuvieron determinadas por un manejo de la escritura dramática con una propuesta personal. En este período, la escritura teatral ejerce un papel determinante en la potencialización del elemento lírico subjetivo, textual y retórico.

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[Las notas a pie de página han sido omitidas para facilitar la lectura en línea]

 

Williams Nicks Ventura Vásquez (Lima, 1987). Magíster en Literatura Peruana y Latinoamericana y Licenciado en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su interés en el campo de investigación se enfoca en la poesía, la narrativa y, sobre todo, en evaluar el valor poético de las piezas dramáticas de los escritores más representativos de la literatura peruana de siglo XX. Ha participado en congresos literarios organizados por la Academia Peruana de la Lengua, la Casa de la Literatura Peruana, la UNMSM, entre otros. Actualmente, se desempeña como docente en la Universidad Católica Sedes Sapientiae y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

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