Editoriales, Lucerna No. 7

Editorial de Lucerna No. 7

Portada de revista Lucerna No. 7

Asistimos en la actualidad a una banalización cada vez mayor de la lectura y la escritura. Como poco es lo que podemos esperar de quienes se benefician de ella, deberían ser los propios escritores y artistas los llamados a impedirla, pero vemos que muchas veces son los primeros en alentarla. Es el caso de los escritores que, habiendo claudicado de su labor crítica y creadora, pretenden hacer pasar como compromiso intelectual su tendencia natural al exhibicionismo, el cual ponen de manifiesto en su infantil ansiedad por comentar las minucias del día con el fin de mendigar las migajas de la atención pública, con lo cual no hacen otra cosa que desnudar su ausencia de toda interioridad, profundidad analítica y discernimiento acerca de lo que es verdaderamente importante. Lo que terminan escribiendo, en consecuencia, está lejos de alcanzar algún logro artístico o contribución intelectual y se queda en el terreno de la más impúdica opinología.

En Lucerna no pretendemos ofrecer una fórmula de lo que debe ser o no la escritura. Pero sí sostenemos la convicción de que esta debe ser afrontada con la máxima seriedad posible y con una consagración vital que excluye toda vanidad, oportunismo o lobbismo literario. Necesitamos escritores y artistas que trabajen para el engrandecimiento de su arte y no pretendan erigirse por encima de él; autores como los que T. S. Eliot propone al final de la siguiente cita: “El artista de segunda categoría, naturalmente, no se puede permitir la entrega a ninguna causa común; pues su tarea principal consiste en la afirmación de las diferencias insignificantes que los distinguen: solamente el hombre que tiene tanto que dar que puede olvidarse de sí en su trabajo, puede permitirse colaborar, permutar, contribuir.” Este “olvidarse de sí en su trabajo” al que se refiere Eliot es, por supuesto, lo contrario del exhibicionismo que reclama la banalización de la escritura, pues impide que se comercie con la figura del escritor por encima de su obra, gracias a lo cual esta pasa a ser lo único importante.

Esta banalización de la escritura es, desde luego, una de las consecuencias de la mercantilización de la literatura, que ha invadido todo los aspectos de la producción literaria, hasta el que se suponía que era el último refugio del arte, el taller del escritor, que ha reemplazado sus principios estéticos por consideraciones pecuniarias. Por ello es que guiados bajo este convencimiento y aplicándolo al campo que nos compete, podemos afirmar que una revista literaria podrá ser buena, regular o mala, pero nunca una franquicia o una idea de negocios. No al menos si pretende hablar, con todas las limitaciones que puedan existir, desde algún lugar, desde una experiencia única e irrepetible que no puede ser exportada ni trasplantada a otras latitudes. No al menos si en su concepción pretende responder a un proyecto estético o literario. Una revista como un todo debe aspirar, ya sea que lo logre o no, a ser una obra de arte, aun si cada una de sus partes, consideradas individualmente, tal vez no lo sea. Esto es lo que pretendemos con Lucerna y lo que el lector juzgará si hemos conseguido o no.

En este séptimo número continuamos la colección Los alimentos terrestres, dedicada a clásicos de la literatura universal, e iniciada en nuestra quinta edición con la publicación de El caballero avaro de Pushkin. En esta ocasión, conmemorando los cincuenta años de la muerte de T. S. Eliot, publicamos La tierra agostada y otros poemas en traducción de Ricardo Silva-Santisteban, que incluye no solo su versión de The Waste Land, sino una amplia antología que comprende diversos periodos de su producción poética. En las próximas entregas de Lucerna esperamos continuar compartiendo con nuestros lectores muchos más de estos alimentos.

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Lucerna No. 7, Reseñas

Reseña de Para ahorcar pájaros con tu cabello de Alejandro Mautino (Lucerna No. 7)

Para ahorcar pájaros con tu cabello de Alejandro Mautino

PARA AHORCAR PÁJAROS CON TU CABELLO
Autor: Alejandro Mautino Guillén
Editorial: Killa
Páginas: 55
Año: 2015

Por: Jim Anchante Arias

Para ahorcar pájaros con tu cabello es el tercer poemario de Alejandro Mautino Guillén. A nivel de su estructura externa, lo primero que se aprecia es una recia simetría: la agrupación de siete poemas en cada una de sus tres partes. En total,  21 poemas cuyos títulos van desde “Pájaro 1” hasta “Pájaro 21”. Pero no es lo único: cada parte representa una etapa del día: “Los pájaros del alba”, “Los pájaros del mediodía” y “Los pájaros de la noche”. Organización no gratuita en lo absoluto,  como apunta atinadamente Camilo Fernández en el prólogo. La lectura de los poemas se desenvuelve como un recorrido temporal, pero no de una temporalidad lineal, sino cíclica o mítica, como nos sugiere el locutor del “Pájaro 10” cuando nos dice: “oigo morir  a todos los hombres / por ese tres tan mortal / de repente / la serpiente se muerde la cola / ipso facto” (p. 29). Tres tan mortal. La muerte como oposición a la vida, pero a la vez como complemento de un viaje circular o cíclico, como el vuelo de las aves. Porque no olvidemos que el símbolo-base del poemario es el ave, como pájaro sagrado de o para el amor.

Pues debemos señalar que, ante todo, el presente es un libro de amor. Experiencia gozosa del amor, representada a través de imágenes alucinantes, surrealizantes, que nos recuerdan la sensorialidad y versatilidad nerudiana, así como la sobrecogedora imaginería alexandriana. Pues, como evoca el autor de La destrucción o el amor, el sentimiento esencial del universo establece una comunión no necesariamente calma, sino las más de las veces cargada de violencia: la misma acción de “ahorcamiento” en el título connota una acción belicosa pero a la vez profunda: sobre los restos inertes brota vida, una nueva vida lista para amar: “Porque debajo del sol todos somos solo sombras / alimentando a las horas y a los gusanos más tarde”. Y en el mismo poema: “Porque el amor invoca a todos los muertos / y los conduce a otro infierno memorable” (p. 15). La fiesta memorable del amor es la fusión de Eros y Tánatos. Por eso “desollo a las fieras de la noche que me hablan de ti” (p. 45).

La solemnidad, sin embargo, da paso en ciertos momentos al humor coloquial y al prosaísmo. Por eso, “tú y yo por eso somos en el aire uno solo / chanchos como caballos montados en el charco del amor / cogoteándonos los cuerpos” (p. 44). Hay, así, una visión ecuménica que traspasa las acciones de los pájaros y de las voces que alimentan el poema. Y esos pájaros son víctimas y a la vez victimarios, enemigos y aliados. Esa aparente contradicción explica el amor, como nos recuerda el famoso soneto quevediano. Por eso, en “Pájaro seis” se llega a la desfachatez de enseñarnos cómo serle infiel a una mujer con ella misma. Desfachatez que mantiene vivo el vuelo diurno (o nocturno, son lo mismo) del amor.

Mautino no inventa nada. Pero sí continúa, con peculiar sensibilidad e imaginería, una tradición amatoria cuya llama se apaga y se enciende, casi infinitamente. Como el paso de los días.

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Artículos, Lucerna No. 7

El París de González Prada, la estatua de Diderot y la figura del escritor de combate (Lucerna No. 7)

Estatua de Denis Diderot

Estatua de Denis Diderot

[Extracto del artículo «El París de González Prada, la estatua de Diderot y la figura del escritor de combate», publicado en Lucerna No. 7 (Junio 2015)]

Por: Julio Isla Jiménez

Para todo intelectual hispanoamericano de fines del siglo XIX, el viaje a Europa, y sobre todo, a la que era por entonces su capital cultural, París, significaba un rito iniciático y una inmersión en la modernidad viviente. Como hombre de su tiempo, Manuel González Prada (1844-1918) no podía dejar de emprender este peregrinaje a la meca cultural de su época. Pero este viaje adquiere para él características peculiares, pues a diferencia de otros intelectuales hispanoamericanos cuyo espíritu cosmopolita despierta recién al contacto con el viejo continente, la estancia europea de González Prada (1891-1898) encuentra a un pensador ya maduro ideológicamente, de quien su esposa francesa diría que en París conocería “los centros de estudio donde había vivido mentalmente” y un “ambiente de civilización” al que “pertenecía espiritualmente”.

No hay que creer, sin embargo, que su estadía en tierras galas no dejó ninguna huella en el espíritu del autor de Pájinas libres. Su visión de la realidad y la cultura francesas no será de ingenuo deslumbramiento, sino que estará impregnada del mismo espíritu crítico con que ya juzgaba con severidad la realidad peruana. Las diversas observaciones y experiencias que hará en suelo europeo, aunque, ciertamente, no cambiarán lo esencial de su pensamiento, serán, no obstante, como intentaremos demostrar, decisivas para afianzar sus convicciones acerca de cuáles son los deberes de un escritor en la sociedad. A través de semblanzas y contrastes con otros hombres de letras de su época, González Prada va delineando la figura del escritor radical e implacable que encarnará a su retorno al Perú: un polemista que no tiene miramientos en escarnecer con acritud los males de la sociedad peruana.

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Lucerna No. 7

Texto desconocido de Vicente Huidobro en Lucerna No. 7

Texto desconocido de Vicente Huidobro en Lucerna No. 7

Texto desconocido de Vicente Huidobro en Lucerna No. 7

La séptima edición de Lucerna trae como rescate literario la publicación facsimilar de «Alegoría de Atahualpa», texto desconocido del poeta chileno Vicente Huidobro, que no se encuentra en ninguna de las recopilaciones ni bibliografías dedicadas a su obra. El hallazgo del texto, realizado por Ricardo Silva-Santisteban, se publica con una presentación del poeta y académico chileno Pedro Lastra y cuenta con la autorización de la Fundación Vicente Huidobro de Chile.

Extracto del texto de presentación.

Alegoría de Atahualpa: un texto desconocido de Vicente Huidobro

Por: Pedro Lastra

Las páginas tituladas “Alegoría de Atahualpa” de Vicente Huidobro no han sido incluidas en las Obras completas, no aparecen mencionadas en sus bibliografías ni tampoco en el libro que reúne los “textos inéditos y dispersos” recopilados por José Alberto de la Fuente en 1993. Se trata, pues, según estas evidencias, de una pieza huidobriana poco o nada conocida, lo que confiere un particular interés de rescate documental a su reproducción en nuestra revista.

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Ricardo Silva-Santisteban encontró este poema alegórico en un número especial de la revista chilena, dedicado en enero de 1935 a la celebración del IV Centenario de la Fundación de Lima. Esto explica tal vez el desconocimiento de estas páginas, porque se puede conjeturar que esa edición de Zig-Zag tuvo una escasa o menor circulación en el país y fue destinada principalmente a los lectores peruanos.

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Los alimentos terrestres, Lucerna No. 7

La tierra agostada y otros poemas de Thomas Stearns Eliot

La tierra agostada y otros poemas de Thomas Stearns Eliot

La tierra agostada y otros poemas de Thomas Stearns Eliot

Conmemorando los cincuenta años de la muerte de Thomas Stearns Eliot, publicamos como separata del séptimo número de revista Lucerna La tierra agostada y otros poemas , con traducción y presentación de Ricardo Silva-Santisteban. Esta segunda entrega de la colección Los alimentos terrestres, que iniciamos en nuestro quinto número con El caballero avaro de Alexandr Pushkin, se trata de una antología poética que no solo incluye The Waste Land en su integridad o poemas famosos como «La canción de amor de J. Alfred Prufrock» o «La figlia che piange», sino también poemas de juventud, madurez y algunos fragmentos de importancia como Sweeny agonista, los cuales nos permiten hacernos de un amplio panorama de la obra de uno de los poetas capitales de la modernidad poética.

La tierra agostada y otros poemas de T. S. Eliot

La tierra agostada y otros poemas de T. S. Eliot

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Lucerna No. 7, Sumarios

Sumario de Lucerna No. 7 (Junio 2015)

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El séptimo número de Lucerna trae como especial la publicación facsimilar de Alegoría de Atahualpa, un texto desconocido del poeta chileno Vicente Huidobro, que no figura en ninguna recopilación de sus obras completas ni en las bibliografías dedicadas a su vasta obra. Este rescate literario viene precedido de una presentación del poeta y académico chileno Pedro Lastra.

En la sección de crítica, se publican artículos sobre Manuel González Prada, el poeta Alejandro Romualdo, un estudio sobre tres naufragios en la literatura colonial, el novelista mexicano Juan Pablo Villalobos y el novelista norteamericano Henry Miller. En la sección de traducción literaria, versiones poéticas de poemas de Louise Glück, William Carlos Williams, Frank O’Hara y un cuento de O. Henry. En creación literaria, poemas de autores diversos y una pieza teatral. Finalmente, reseñas de libros publicados recientemente.

Acompaña a esta edición de Lucerna, La tierra agostada y otros poemas de T. S. Eliot, segunda entrega de la colección Los alimentos terrestres, en traducción de Ricardo Silva-Santisteban. Se trata de una amplia antología que incluye no solo su versión de The Waste Land, sino poemas de diversas etapas de la obra del gran poeta inglés. Este libro-separata se entrega gratuitamente con el séptimo número de Lucerna.

El séptimo número de revista Lucerna ya se encuentra a la venta en las principales librerías de Lima y está disponible para envíos dentro de Lima y a nivel nacional a través de Serpost. En la siguiente imagen se puede apreciar con más detalle los contenidos de esta edición.

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