Lucerna No. 10, Poesía

Tres poemas de Micaela Paredes (Lucerna N°10)

Micaela Paredes Barraza (Santiago de Chile, 1993)

Micaela Paredes Barraza

NOCHE ADENTRO

Escucho una estampida de pájaros nocturnos,
el eco que repiten las piedras sin memoria.
Las hojas empozadas se sueñan en su rama
mientras las aguas callan el curso de las horas.

Solo he vivido un día y todo ha sido noche.

Herida de ceniza mi frente aún espera.
Oscuras mariposas en mis manos escampan.
Sus alas rotas cargan la errancia de otro entonces,
las esquirlas de un tiempo que en ofrenda se alza.

Vivir es soñar días sabiendo que es de noche.

 

VÍA

Caminas bajo un cielo que arde y llama.
Todo hoy es lejanía y cada paso
es tránsito al comienzo de otro fin.

Con tanta muerte a cuestas se consuma
la hora, condensada en un presente
erguido sobre tumbas de memoria.

La estrella que devana noche y día
te arrastra y tú, obediente, vuelto barro
recorres el camino de la sangre.

Las piedras todas lloran en silencio:
testigos indulgentes que en tu marcha
la voluntad del polvo ven cumplirse.

La tierra anochecida espera abierta
y todos tus finales hoy convergen
para iniciar el último comienzo.

 

FÁBULA DEL SILENCIO

Solo la noche sabe cuánta noche
cría un cuerpo atizado por la pena.
Los dos ojos vaciados buscan cielo
a la espera de un nombre y solo el eco
de su voz y del llanto de las horas
ven arder sin memoria entre la sombra.

La luz del día solo engendra sombra
y no es más que el augurio de la noche.
Sin nombre ni concierto van las horas.
Desierta es la humedad cuando la pena
no encuentra ya su origen, cuando el eco
nacido del olvido inunda el cielo.

Si toda claridad viene del cielo
y solo somos cuerpos dando sombra;
si somos solo el eco de otro eco
y nuestras aguas siempre están de noche
llorando sin saber de quién la pena
ni a dónde el cauce lento de las horas

¿a qué seguir llenando instantes, horas,
y con la voz quebrada hablar al cielo
para que extinga el rayo de esta pena
si el cielo se ha tornado un mar de sombra
y no es más que el reflejo de otra noche,
la noche en que Dios quiso oír su eco?

Quizás fuera más fácil, siendo eco,
dejar de preguntar por qué las horas
laceran en silencio día y noche
la verdad que creímos en el cielo…
Y ser en el abrazo de la sombra
y darse en el oficio de la pena.

Dios hizo a semejanza de su pena
la voz del hombre: las palabras eco
son del llanto vertido entre la sombra,
alzado para dar nombre a las horas.
No existen las distancias en el cielo:
sin tiempo todo empieza hacia la noche.

Quizás las horas muertas en la sombra
un día el cielo abran con su eco.
Y tanta noche nos valdrá la pena.

 

Micaela Paredes Barraza (Santiago, 1993). Licenciada en Letras Hispánicas PUC. Publicó su primer libro de poemas, Nocturnal, en 2017, por Cerrojo Ediciones, Chile. Ha recibido reconocimiento en diversos concursos, entre ellos el primer lugar en el Concurso Literario UC, mención poesía, en 2014 y 2015, y una mención honrosa en el Premio Roberto Bolaño, categoría poesía, Ministerio de Cultura de Chile, 2014. Algunos de sus poemas se han publicado en revistas de creación en Chile, España, Venezuela y Perú. Este año comenzará sus estudios en el Máster de Escritura Creativa en NYU.

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Lucerna N° 11, Poesía

Tres poemas de Thalia Tumes (Lucerna N°11)

Thalia Tumes (Cañete, 1992)

Miguel Ángel

Tus manos
son propias como las de pocos.
Muy aparte de ser musicales,
tienen las rayitas de la palma perfectamente dibujadas
y se puede armar tres rompecabezas al mismo tiempo.

Tu interior
es una algarabía rabiosa,
con uñas diáfanas pero adversas.
Se arma la riña entre adalid y soldados de chaquetas verdes;
pero tu palabra ya no es muda e inofensiva.

Ahora
Abraza mis manos
Atraviesa el olvido
tal vez esta noche no es nada
solo un pájaro que canta en un lenguaje extranjero
nadie lo reconoce
corre como el río
sufre como yo

Tal vez son tus ojos
o el silencio que grita
adiós para siempre.

 

Las falsas promesas

Tengo una vida que es pensada
una mente que es nuestro lugar de afecto

Coartada suficiente
para secar mis ojos oceánicos todas las mañanas,
enfriar estas ganas incendiarias,
observar la torpeza de mi cuerpo,
abrazar la torpeza de tu recuerdo

Con estos versos curo cuidadosamente mi corazón de repuesto

¿Quién eres tú
capaz de llevarme a las alturas en una mesa vacía?

¿por qué demora el tiempo
de tus promesas de madrugada?

¿oyes cómo mi poema va hacia ti
porque de ti yo vengo?

 

A Blanca Varela

Lo he dejado todo

Sí, Blanca
Todo

mis piernas debajo de la cama
mis oídos encima de la cama
mis ojos en el plato de sopa
mi nariz en la maceta
mis manos al lado de la lámpara
mi espalda en el parqué
mis labios en las sábanas
mis cabellos en la botella
mi cama, mi casa
mi árbol
mi memoria
todo
pero me voy lejos
muy lejos
hasta en contra de mis ganas

la libertad abrasadora del hedonista.
Repito.

 

 

Thalia Tumes (Cañete, 1992). Publicista. Participó en Poesía Femenina Río Luna (2010), Arte Poética (2011), Muestra Poética Territorio Huarco (2012), Boca del Río (2018). Ganadora de los Juegos Florales de la Universidad San Martín de Porres (2011, 2012 y 2013). Finalista en el Festival de Poesía de Lima (2018).

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Lucerna N° 11, Poesía

Tres poemas de Victoria Mallorga

Victoria Mallorga (Lima, 1995)

oleaje

soy, por tanto, la marea creciente

aunque no sea este mi puerto,
y no exista como antes al borde de su boca.

los minutos luz de mi ausencia se reproducen sin huella en las orillas.

si tengo que decir adiós,
que sea breve,
que sea frío,
que llore el agobio de arrastrar el mar conmigo.

 

tiempo de huir

todas las veces que he descrito el océano
me he quedado con las células en la boca
sal en aristas que queman mis labios antes
de que se pueda discernir la más
pequeña sección del todo

no sé si el recuerdo se enmudece
moho, morena, tierra en polvo de nuestras manos,
si tuviera que nombrar una memoria de nosotras
al borde del colapso serían todas las que ocurren al lado de un cuerpo de agua

eterno,
dadivoso,
(casi ocultando el paso del tiempo)

los reflejos de tu cabello oliendo a caracolas
la arena fosforecente
bajo el agua incierta de nuestros pasos

me haces olvidar los corales cuando camino por la playa.
todos los horrores, ojos despiertos en la noche, pieles cambiantes al roce de mis dedos
se repliegan como olas en temporada de tsunami

lejos
lejos
lejos,
hasta que preguntas
y a dónde han ido

pero todos sabemos que es hora de huir.

 

baby you thought we were giants
(but we were cacti)

cómo nos encontramos más allá de
la inconstancia y de la incertidumbre
de haber retenido en nuestros cuerpos
toda la esperanza de vida
de haber sorbido
del tiempo
toda la esencia
que necesitaban
campos enteros de flores
para sobrevivir el verano

así que ahora eres
el centro de este pastizal
y a tus pies germina la quinua
y las bayas de verano crecen donde vertiste
tus lágrimas hace unas horas
y cada cierto tiempo tienes que
escupir para que ese rosal sobreviva
y para que cada uno de tus pasos no
mate a los germinados has decidido
prescindir de cualquier tipo de calzado
así que no te preguntas por qué
cuando la primera ave hace su nido en tu cabello de ramaje
de primavera
porque al fin y al cabo
has bebido tanto de la fuente de la vida que
no puedes sino dejarte usar
por sus seres
como un hogar y
criadero a la espera de un relevo
como atlas
un atlas botánico
un atlas que sostiene un vivero sobre sus hombros
cuyo cabello son enredaderas de jazmines del cielo
azules sobre verde florido,
hasta
el relevo.

pero entonces,
cómo nos encontramos.

 

victoria mallorga | tauro, literata, trickster | nació en Lima en 1995. estudió literatura hispánica en la pontificia universidad católica del perú y actualmente trabaja como predocente en dicha institución. entre los tópicos que la despiertan figuran el amor queer, la ficción transformativa, anne carson, siken y pizarnik. en 2015 obtuvo una beca anual para estudiar en la university of bonn, alemania. es miembro del colectivo literario verboser y ha sido editora de esta revista. albión, su primer libro, será publicado en 2019.

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Lucerna No. 9, Poesía

Tres poemas de Lisbeth Curay (Lucerna N° 9)

Lisbeth Curay (Lima, 1993)

NN

I
Lijamos una silla sobre tu cabeza
Y tu cara se hizo barro
¿Qué hacer?
Deslizar un dedo sobre tu boca
Que ya no es boca
O ponerle un lunar a tu ojo
Que ya no es ojo
Sembré un diente en la maceta
Para darte otra lengua
Y aún
No dices mi nombre

II
¿Cómo debemos nombrarte
Antes de sumergirte en la tierra?
Salmón, grulla o erizo

III
La espesura del paisaje
No cabe sobre tus nalgas
–Salmón–
Sigue lamiendo lo que el viento lame
Aguza el filo de tus dientes
Cuando la tierra
Te toque
Abre la boca
Grande
Abre la Boca

IV
Los muertos que (no) son de uno
Gritan:
Quemaremos nuestra carne
¡No más cáscara humana!

 

Sabor alambre

Este olor a leche y veredas meadas es parecido al amor / mordida inocua en la pata que parece doler ante la luz / distante como las lúcumas, así, eres a veces / logras matizar tu piel en la corteza de cualquier árbol / pero nunca inclinas la espalda al dormir sobre la mesa / vemos niñas lamerse las uñas / He visto niños limpiarse los oídos / nada cuaja en este charco / otras voces entrarán en él / Yo / muerdo la tibia cresta de mi gallo continuamente bajo el sueño / atribuyo mi cansancio al otoño / hoja incrustada entre mis sienes / ¿sigues siendo sonámbula hiedra que se abre paso entre las lianas? / No / soy un reptil / mi infancia es un gerundio que se repite una y otra vez bailando / No ignoro la lluvia / tampoco olvido tu miedo a los bordes / mantengo una luz entre las piernas / junto un viejo cartel que dice se vende / Esperanza en buen estado / es mi sabor / ¿sabor-alambre?

 

Luz insuficiente

Todas las superficies ásperas
me seducen,
al pintar una pared de blanco
y no tener las manos vacías
encuentro un placer primordial
en las lijas pequeñas
en los contornos de los vidrios
en todas las ventanas
dos veces fue demasiado sombra
guardo el fuerte olor de la
vainilla derramada
siento el ardor de los bosques
que se incendian
allá, muy lejos
las víboras escapan
y estás cavando una zanja
para sembrar azucenas amarillas
se pierden los muertos que
dejé olvidados
los árboles se quejan de sus frutos
la partícula se asienta (¿dónde?)
la mujer desaparece (eso fue un sueño)
llegan las lluvias, la barca se pone en marcha (lo dice la biblia)
no sé quién toco la puerta (seguro un niño y se fue corriendo)
cada escama de pez
es un trozo de mar
lo dijo un pescador
entre sus redes
germinan algas
las tortugas vienen a comer
He permanecido inmóvil
Al borde de un abismo fulgurante
Nada se ve
no sé quién pudo dejarme
ahora que amo el día
y esta pequeña luz es
insuficiente.

 

Lisbeth Curay (Lima, 1993). Estudió Antropología en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Forma parte de Cinco Minutos Cinco, asociación cultural que se encarga de promover las artes audiovisuales en el distrito de Villa María del Triunfo. Ha publicado poemas en revistas diversas y prepara la publicación de su primer poemario.

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Lucerna No. 6, Poesía

Poema de Joe Montesinos Illesca (Lucerna N° 6)

Joe Montesinos Illesca (Lima, 1980)

LA VIGILIA DEL ERIZO

Criarás un erizo en la memoria
y le pondrás una diadema
un reloj de arena en su ventana
la efigie de una serpiente en tu cabeza

Se comerán tus ojos las orillas
serás fosforescente en las tinieblas
y los rituales de la escarcha la furia
de los ramajes, los entierros y la vigilia

Dormirás en una hoja en una gota
y el bosque será un caracol
descifrarás el manuscrito de los condenados
y los violáceos monjes te mostrarán la marca en sus cabezas

En un tren encontrarás el amor
y en el boleto de retorno la muerte
la marea del escarabajo y la liebre
será el cauce de tus remeros sonrientes
organillero embustero, mirarás tus manos arder

Soñarás con un museo en medio del desierto
y al despertar los lamentos serán de las estatuas
será como la gloria de los caparazones y el reino de los capullos,
bajo el cielo de cometas una canción que congela la lluvia
te volverá a la vida

Será tu huida y tu espesura
la calvicie de los mandriles tu lujuria
la constelación de un girasol tu laberinto

¿Quién descifrará tu ciencia y el secreto de tus púas?
¿Hasta cuándo las estacas en tus manos y la condena?
¿Hasta cuándo el hechizo de tu cuerpo en las hogueras?

 

Joe Montesinos Illesca (Lima, 1980). Estudió literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal, diseño gráfico en el Instituto Peruano de Arte y Diseño. Publicó los poemarios Guardián de acantilados (Pájaros en los Cables, 2010), Aguas oscuras del sueño (Cascahuesos, 2013) y Herbarium (Ciempiés, 2016). Dirige el sello editorial Pájaros en los Cables Editores, los Cuadernos de Poesía Ciempiés y la editorial Bisonte.

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Lucerna No. 8, Poesía

Poema de Osman Alzawihiri (Lucerna N° 8)

Osman Alzawihiri (Puno, 1982)

EN ESTE OJAL CREPA LA VOZ DE LA HUACA | hoy día he visto bajar como hilo invisible | mientras en el hoyo del ojo se mira hasta perderse al insomnio lúdico | y vuela hacia mis manos y percibo la señal de alas desbandándose en la puerta de la casa y las ventanas como si fueran pitos | mientras abrí la puerta las aves se perdían entre mis huesos | cuando quise tocar se habían desaparecido | un día los vi sobrevolar y rondar en sus vuelos volátiles | pero sólo eran manchas de color negro esparciéndose como charco oscuro | un día | ya no lo vi | pero al final | hallé entre los árboles de la calle | porque oí el trinar ovíparo | entonces cerré los ojos y me fui hacia mis cabellos | HACE VARIOS DÍAS MI MADRE TEJE VIÉNDOME CON LA PACIENCIA DE SUS MANOS | A VECES ME CAE SUS LÁGRIMAS COMO GOTAS DE LLUVIA | SERÁ LOS HILOS BLANCOS DONDE ME DEJA EL TAÑER DE SUS FLORES | SERÁ TAMBIÉN LAS AVES QUE TEJEN LAS TARDES Y LAS NOCHES DONDE SE ME VEN ESCRIBIR EN EL PAÑOLÓN DE LAS HOJAS | SERÁ LOS SUEÑOS QUE ME VUELVE AL PATIO DE LA CASA DESHABITADA PARA NO HALLAR A NADIE | POR ESO CAMINO HACIA MI CUERPO DE LIMBO Y DE BARRO.

 

Osman Alzawihiri (Puno, 1982). Es docente de literatura y poeta. Ha publicado la plaquette de poesía Chuspa del café (2009), Sudario 2981 (2010), Herbaje de incienso (2011), Ichus negro (2013). Primer premio Horacio de Educación en el área de poesía 2011. Ha participado en el Festival de poesía «Enero en la palabra» (2014). Organizó el I Recital de poesía «Transito de Humo». Actualmente trabaja como docente en la Institución Educativa Secundaria «Serapio Calderón Lazo de la Vega» en Paucartambo, Cusco. Es Director y compilador de la revista de literatura Hado Tártaro.

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Lucerna No. 9, Poesía

Poema de Brayan Rojas Osores (Lucerna N° 9)

Brayan Rojas Osores (Ica, 1990)

Presencia y derrota

Hubo un día en que el día no engañaba.
Luis Cernuda

Me vuelvo contra una estrella negra, mi amor se regocija en diámetros eléctricos, y cada diámetro que hay en ellas las guardan celosas de mi llanto.
Hay en todo esto una metáfora de arcilla que hace notable su derrota, claro es el ejemplo de un áspero cariño que nadie me profesa y su presencia es la promesa de una primavera –a primera vista– separada de lo imaginable.
Temo que el cielo sepa quién es él cuando lo acuse en contra de ustedes. No silbo nombres ni edades que también revelen una sucesión de números en quiebra.
Alguien con labio de mujer alcanzó a decir que me quería, debe ser aquel planeta resucitado que olvidó decir lo que yo debí decir mientras soñaba. Pero se presenta como una fruta amenazante, debo de comerla –pienso– y otra vez se ensarta en esa línea recta que destejo mientras hablo.
Mejor callo, mejor no presumir, tal vez la soledad sepa lo que hace mientras la acompaño. Y la metáfora de arcilla que arrastré hasta aquí entre pensamiento y pensamiento, sucumbe porque no le di la mano.

 

Brayan Rojas Osores (Ica, 1990). Egresado de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica. Dirigió la revista literaria Algamaris. Ha publicado las siguientes plaquettes: Fruto para mujeres, El centímetro azul, Buque de primavera y Pecera congelada.

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